No nací para lo casual.
Te bañaría si algún día no pudieras hacerlo, pondría una alarma para recordarte tus medicinas, te llevaría el desayuno a la cama cuando no tengas fuerzas para levantarte y te dejaría el último bocado, incluso si es mi comida favorita.
El día que me vean con novio, primero es un milagro; segundo, es un hombre que resuelve más que yo. Y tercero, sobrevivió a mis intentos de huir y me demostró con hechos por qué debía dejar de estar sola.