Tengo 26 años y a veces pienso que se me está acabando la vida. Por un lado me siento super joven para algunas cosas y por otro, siento que el tiempo se me acaba y que con 30 años ya debería tener ciertas cosas realizadas.
Hay que sincerarse y admitir que “el último esfuerzo” es una farsa. Salvo que seas estudiante secundario, te paguen unas vacaciones o asesinen, el 2 de enero tenés que seguir haciendo el mismo esfuerzo. No se dejen engañar, el esfuerzo nunca termina.
cuando lloro por el estrés, pero se convierte en lloro por mi familia, lloro por mis errores del pasado, lloro por cosas que no puedo arreglar, lloro por no saber si estoy haciendo las cosas bien, lloro por cosas que pasan en mi vida.