Lo valgo todo. El tiempo, la energía, el esfuerzo, el amor. Lo valgo y no lo tengo que justificar. Lo valgo hoy, lo valía ayer y lo voy a valer siempre.
No sé obliga a nadie a qué te escuche, a qué te dedique su tiempo, a qué se quede. No se obliga a nadie a qué te quiera con la misma intensidad que quieres tú, porque las acciones valen más cuando las hacen por iniciativa propia y no por obligación.