para mí, paz mental es reconocer que no somos personas completamente buenas o malas. A veces, podemos tener actitudes poco agradables; otras veces, más sensibles y empáticas. La paz mental está justamente en esto: reconocer que no somos seres perfectos.
amor es renunciar a la idea platónica de que todo vínculo es incondicional y permanente. El amor más genuino es capaz de tolerar la incertidumbre e incluso la angustia que implica amar más allá de los bordes que nos sostienen.
Es descorazonador ver cómo se degrada la sociedad: pobreza intelectual, fe ciega en la tecnología, pérdida de la elegancia, del respeto, de la educación...
Claro que sabemos más cosas que nuestros antepasados, el problema es que hemos olvidado muchas de las que ellos sabían.
en el amor se renuncia y se arriesga a la vez. Renunciamos a la idea de plenitud y tomamos el riesgo de amar aunque desconozcamos el desenlace de nuestro vínculo. Para amar hay que saber perder, empezando por la necesidad de control.
en estos tiempos desérticos, agresivos e individualistas, contar con personas que desean cuidar y habitar tu sensibilidad es algo así como tener un refugio emocional y existencial.