Abelardo de la Espriella gana el preconteo de la segunda vuelta por un estrecho margen de 260 mil votos y, a la espera de los escrutinios que oficializarán el resultado definitivo, se convierte en el nuevo presidente de Colombia.
La foto de un país dividido.
Una elección inédita.
Una ciudad sin agua apoyando a un candidato que promueve el fracking es como un paciente con problemas pulmonares haciendo campaña por el cigarrillo. Después se preguntan por qué los problemas empeoran. La incoherencia también vota.
Meten whisky con mafiosos, se toman fotos con ellos y no parecen preocuparse mucho por su imagen. Pero cuando una adolescente futbolista, que además los admira, les pide una foto, ahí sí aparecen las reservas y el temor a que los relacionen.
Arrancó mal el futbolista James Rodríguez con su desplante grosero e innecesario a hija de Petro. Así como la selección no es de ningún político tampoco sus jugadores pueden hacer política ni valerse de esa condición para expresar favoritismo o rechazo a ninguna opción política.
@delyspuente@anuarsaadsaad Viejo Anuar, me cuenta gente cercana a la Federación que los jugadores no querían estar allí y llegaron casi obligados.
Por eso creo que hay que separar los hechos: una cosa es su inconformidad con el Gobierno, algo perfectamente válido; otra, el desplante de James a Antonella.
Es importante separar los hechos.
Una cosa es que los jugadores hayan llegado obligados a cumplir un compromiso institucional. Otra es la actitud de James cuando Antonella le pide la foto.
Lo primero puede debatirse. Lo segundo es un gesto individual reprochable.
Qué mezquino. Qué pequeño. Qué ínfimo es James Rodríguez.
El talento que alguna vez lo hizo grande hoy parece empeñado en quedar sepultado bajo su vanidad, su soberbia y su arrogancia.
Triste y pobre ocaso el de un ídolo de papel.
Con Petro habrá diferencias.
Con Antonella no.
Qué mezquino. Qué pequeño. Qué ínfimo es James Rodríguez.
El talento que alguna vez lo hizo grande hoy parece empeñado en quedar sepultado bajo su vanidad, su soberbia y su arrogancia.
Triste y pobre ocaso el de un ídolo de papel.
Con Petro habrá diferencias.
Con Antonella no.
En el triunfo también se mide la grandeza y la capacidad real para estar al frente del país:
El discurso del candidato que esta noche obtuvo más votos, es de una irresponsabilidad y falta de sentido de estado, que en un país como Colombia resulta alarmante y peligroso.