Hola, hoy tengo día libre para leerlos y describirles mi trabajo para que se lo tomen con soda y no con “J”. Sigo instruyendo.
Mi trabajo no es empujar a un jugador. Es relatar el partido. Si un punto fue tremendo, lo digo. Si un error fue clave, lo digo. El que gana o pierde no lo decido yo. Pero le doy la
emoción al momento si lo requiere el resultado o el partido mismo.
¿Me acusan y señalan de ser anti fulano o pro sutano?
Puedo admirar a un jugador e igual describir cuando juega bien o cuando se queda corto. Eso no es falta de respeto, es el oficio.
Me dicen o reclaman que que no sentí el momento de su ídolo igual que la del
otro jugador. Sentir no es gritar el nombre. Sentir es narrar el punto como fue (bonito, feo, difícil, sucio, heroico o flojo). El fanático celebra al jugador. Yo celebro el tenis.
Yo no relato para que tu jugador gane. Relato para que tú entiendas lo que está pasando, gane quien gane.
Soy fan del tenis, ese es mi combustible, nafta, gasolina mi motor.
Si quieren más, compren mi libro cuando salga a la venta, así cuando no me escuchen más lean y valoren cuando ya no esté.
"Why do people play golf?" Sean Connery was once asked, and he gave a brilliant answer.
"If you play golf, you can’t think, honestly, or do anything else while you’re playing.
"I think it’s the most revealing game. I don’t know if it’s a game. It’s something other than a game. I couldn’t define it.
"But it’s obsessive and revealing and a very healthy balancing act, I think. It certainly is for me, and also it’s one of the few games in the world that’s really still got dignity as a game.
"It’s endless, and as Jack Nicklaus says, it’s an unfair game and you have to accept it. It’s like life in that way.
"It’s also a game that you can cheat it. It’s the easiest game in the world to cheat at. The only one that suffers is you, because you know. And you can’t unknow."
Les regalo una clase gratis de televisión a quienes se abren paso en los medios y a la cuerda de ignorantes, que no tienen oficio y critican porque perdieron su apuesta o la ganaron:
El silencio no fue tristeza por la derrota de Alcaraz, ni siquiera el salió triste de la cancha. Fue oficio.
Después de un partido como el de anoche de cinco sets, 3:33 a.m., récord de horario en el US Open, Ashe de pie, el micrófono no tiene que “cerrar” la escena.
Tiene que abrirla. El público que se quedó hasta esa hora es el final.
Mi voz o la de cualquiera voz, si entra de inmediato, lo tapa.
Me callé para que ustedes oyeran lo que yo oía
En televisión en vivo hay un error clásico: creer que el relator tiene que llenar cada segundo.
El público no es ruido de fondo. En un final así, el público es el comentario.
Primero la emoción.
Después la frase.
Eso no es silencio. Es respeto al momento.
En un Grand Slam, cuando el partido se acaba, hay tres capas de sonido:
1. El punto final.
2. El grito del jugador.
3. La ola expansiva del gritos del público del estadio.
Si yo hablo encima de la tercera, les estoy robando el momento que ustedes se merecen.
Eso se llama dejar respirar la imagen.
No es falta de palabras. Es timing.
Carlos perdió un partido enorme. Shelton ganó el más grande de su carrera.
Las dos cosas pueden ser verdaderas al mismo tiempo.
Mi trabajo no es elegir bando. Mi trabajo es no tapar lo que el estadio ya está contando mejor que yo.
Cuando el rugido baja, ahí sí: resultado, contexto, semifinal americana, lo que significó para cada uno.
Antes, silencio a propósito.
Eso es televisión en vivo: saber cuándo hablar… y cuándo callarse para que se escuche la verdad de la cancha.
De nada.
What a battle Ben! ❤️ You deserve the win, I wish you the best for the rest of the tournament! 🙌🏻 I leave here happy with my level after such a long injury. Thank you for the energy NYC! ⚡️ Always a very special place! 🇺🇸
📸 Getty