El hombre realmente conectado a su energía masculina es proveedor, cuida y protege.
A diferencia del que te dice “y tú qué tienes para ofrecer?”, él espera recibir porque está en su lado femenino, no está en su rol y lo hace un hombre débil porque sigue siendo un niño.
Un día, de repente, mi hermano pequeño dejó de sonreír. Tenía solo 6 años. Empezó con un miedo inexplicable a ir a la escuela. Le suplicaba a mis papás quedarse en casa. Se hacía el enfermo y lloraba sin control.
Nadie entendía qué estaba pasando.