A veces, lo que parece pérdida… en realidad es ganancia; es purificación y es el camino hacia algo mejor.
Porque Dios no quita sin propósito: transforma, ordena y prepara.
Confía.
Lo que hoy no se comprende… mañana será parte de tu sabiduría.
Y lo que hoy duele… mañana dará fruto.
Dios nunca llega tarde.
Llega cuando todo está listo.
No estamos llamados a ser personas de éxito.
Estamos llamados a ser fieles a Dios.
Ese es el verdadero éxito.
Busca primero el Reino de Dios, y todo lo demás vendrá por añadidura.
Si no tienes esto claro, terminarás creyendo que el éxito es el fin…
y serás capaz de hacer lo que sea por alcanzarlo, incluso comprometer tu integridad.
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?
Si quieres cambiar el mundo, cambia tú.
Sé santo.
No tengas miedo de ir contracorriente.
No tengas miedo de elegir la verdad.
Porque al final, no serás juzgado por tu éxito material…
sino por tu fidelidad a Dios.
Y ahí… se decide tu eternidad:
con Él… o sin Él.
Lujos que olvidamos que son lujos:
- Tus padres tienen salud.
- Ropa en el clóset.
- Agua limpia.
- Aire puro.
- Días de clima perfecto.
- Nevera llena.
- Facturas pagadas.
- Automóvil para moverse.
- Salud.
En la Biblia, cuando Job lo tenía todo, oraba. Cuando no tenía nada, seguía orando. ¡ORAAAAAAAAA! Porque la oración no se trata de tus circunstancias, se trata de quién es Dios.
Nunca fuiste el problema sino un halo de esperanza. Te equivocaste al no imponerte al niñato, pero es el club el culpable de no identificar la autoridad del que manda. Siempre contigo Xabi! A la gente buena le va bien, solo necesitan el lugar adecuado!