Le pedí a ‘Claude AI’ un concepto conciso sobre el llamado “Libro de la verdad”, y este es el resultado. — Va hilo 🧵
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El “Libro de la Verdad” no es prueba de delitos ni pura opinión: es un documento político-acusatorio del gobierno entrante sobre su antecesor. El propio texto admite que “no sustituye a la justicia” ni individualiza responsabilidades. Un delito cometido solo existe como hecho probado cuando lo dicta un juez, y eso el Libro ni lo hace ni lo pretende.
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@dianacastaneda2 Uno de mis versículos favoritos es Héctor 91:1-8 «Porque contigo se me fue la vida. Porque contigo se me fue el aliento. ¿Por qué demonios mi fe está perdida? ¿Cómo le hago con este sentimiento?».
A ti te dijeron "ven" pero Juan Rulfo dijo "además, tú me enseñaste la mala costumbre de andar contigo y ahora me siento medio extraño entre otras gentes."
Hay algo complicado que está ocurriendo detrás de la lógica del llamado "Libro de la Verdad" que presentó el gobierno De La Espriella en las últimas horas, y es que está mezclando la fiscalización en términos de cumplimiento de un programa de gobierno y la ejecución presupuestal con corrupción, y pues no, no todo puede equipararse a corrupción.
Lo primero que hay que entender es que no todo problema de gestión que hubo durante el gobierno Petro fue un asunto de corrupción, y que no toda corrupción obedeció directamente al gobierno Petro. De hecho, en un análisis que hice para la Fundación Pares hacia 2025, señalábamos como una conclusión que la corrupción es inherentemente sistémica al Estado colombiano, y que existen una serie de incentivos perversos que permiten que esa corrupción se reproduzca sin importar el signo político de cada gobierno a lo largo del tiempo.
¿Cuáles son esos incentivos perversos? La literatura académica ya ha sido extensiva en ello: clientelismo, transacciones burocráticas como mecanismo de negociación con el Congreso, la inexistencia de una ley de cabildeo que permita rastrear la actividad de lobistas privados, los cupos indicativos, entre otras.
Analizando el caso de la UNGRD y del Invías como los principales escándalos de corrupción que tuvo el gobierno Petro, observamos un patrón similar, en el que funcionarios de segundo y tercer nivel fueron los encargados de estructurar, operativizar y repartir los contratos que se iban a direccionar hacia contratistas específicos y quienes tendían los puentes con los congresistas que posteriormente fueron salpicados. Este mismo patrón existe con el caso Marionetas, el caso de las OCAD-Paz e incluso con los recursos de conectividad que se extraviaron bajo la gestión de Karen Abudinen, si lo vemos en el gobierno pasado.
Siendo así, entonces, ¿dónde está el problema del asunto con el "Libro de la Verdad" de Abelardo De La Espriella?
El asunto está en que el libro termina, sin decirlo explícitamente, induciendo a que en este gobierno hubo corrupción en tanto existieron factores de riesgo para que sucediera, pero no porque en sí pueda probar que cada una de las denuncias que hace haya terminado beneficiando a figuras o entramados de manera probada.
Es decir, este gobierno quiere vender cualquier tipo de disfunción técnica y administrativa (que existió, no por nada la cifra de cumplimiento de promesas del gobierno es mediana-baja frente a sus pretensiones iniciales) como corrupción o inductora de corrupción, cuando ambas cosas responden a procesos y fenómenos distintos.
Y termina mezclando tanto los problemas burocráticos que el Estado colombiano lleva a cuestas desde hace muchísimos años, como el problema de gestión e incumplimiento de metas que tuvo el gobierno Petro, con denuncias que aún no han sido probadas y que los entes investigadores y organismos de control deben investigar para determinar si hubo detrimento patrimonial, beneficio indebido, peculado o cualquier otro delito relacionado con la corrupción.
Es decir, el caso FENOGE, el caso CENIT, el caso de presuntos sobornos para acceder a notarías y el caso de Colombia Solar podrían ser susceptibles de investigaciones judiciales y administrativas más profundas, pero no son el grueso de lo que denuncia el "libro", que termina siendo un informe de 135 páginas señalando que los 9 factores de riesgo que descubrió deben llevar a pensar en que este gobierno fue corrupto.
Pues sí, Pepito: el gobierno Petro tuvo casos de corrupción. No estás diciendo algo nuevo. Las investigaciones abiertas sobre el caso de la UNGRD, el caso Invías y los otros 23 casos más demuestran que en este gobierno hubo irregularidades, pero no es algo novedoso frente a lo que ya existe, ni tampoco prueba (que es lo que quiere probar) que el gobierno Petro tuviera un "gran entramado de corrupción".
Esa corrupción existió, pero, siguiendo los mismos patrones de cómo funciona la corrupción en Colombia como forma de gobernanza informal, respondió a las dinámicas sistémicas y a los problemas endémicos que tiene el sistema político colombiano, y tuvo como protagonistas a diferentes actores más allá de funcionarios del gobierno Petro.
Un cuestionamiento válido (que ese "libro" no aborda) es, por ejemplo, cuestionarse el ¿por qué el gobierno no convocó durante el resto de su gestión a la Mesa Anticorrupción, que solo se reunió tras el escándalo de la UNGRD?, o ¿por qué no se atendieron los llamados de Transparencia por Colombia sobre las alertas frente a potenciales riesgos de corrupción?
Otra buena pregunta que queda de ese libro puede ser, por ejemplo, ¿qué rol también cumple el sector privado en la corrupción?, ¿qué pasa con los megacontratistas que tienen esquemas estructurados a nivel local y nacional para amarrar contratos?, ¿qué rol cumplieron las mismas en el direccionamiento de contratos de la UNGRD y del caso Invías?
O, por ejemplo, ¿cómo se observan las cuotas burocráticas de los partidos en cargos de segundo y tercer nivel, asistenciales y profesionales, que se escapan del ojo público y que son un andamiaje fundamental para la construcción de estos entramados?
Siendo así, mi conclusión es que el diagnóstico se queda en una afirmación sesgada, que podemos resumir en "el gobierno Petro fue un gran entramado de corrupción". Pero el libro no logra probar ello de fondo, ni tampoco termina cuestionándose sobre como estos entramados subsisten a través de diferentes gobiernos, ni los incentivos para que la corrupción como fenómeno subsista.
Me gusta la microhistoria porque es como encontrar un buen chisme y, luego, empezar a involucrar a un montón de gente que, aparentemente, nada que ver.
@CeciliaLopezM me bloqueó después de citar mi tuit de Santo Domingo, pero igual quiero responderle que la evasión de impuestos de los ricos de colombia se estima en aproximadamente el 8% del PIB colombiano anual o más. La caridad no suple la pobreza que causa esa evasión
Siendo justos, un balón favorece la recreación y distracción de niños y adolescentes en medio de una tragedia, pero solo un bobo hijueputa los entregaría con publicidad política y lanzándolos a la multitud hambrienta desde una camioneta como una reina en desfile.