@Raggiomoral@anarcarural Es la vegetación y el calor y pueblos arenosos de 80 grados en verano. Los pueblos del norte y los franceses se parecen muchísimo.
@InvierteLibre Son horribles, no sé quién les hace el marketing pero es un genio porque veo una cantidad importante de personas diciendo que son preciosas.
@JudgeTheZipper Siempre que he tenido un caso relevante en el trabajo me sorprende luego leer en prensa todos los errores, el primo es hermano el lugar no coincide... Cuanto más largo es el artículo más cosas inciertas.
@aparachiqui Pero si les importa cero siquiera aparentar que se entienden con sus socios, como si estos le dieran sus votos por ideas políticas o similitudes ideológicas.
@Letscookvlc Según el ayuntamiento te la hacen incluso derribar, te dicen devuélvelo al estado original... Yo quiero invertir en algo pero pinta mal todo lo barato y los precios de pisos por las nubes
El choque se iniciará pronto. A lo más tardar, en un año. Y este conflicto civil coincidirá quizá con el estallido de la crisis larvada y agravada de Ceuta y Melilla, que, vistos los antecedentes, acabará en un nuevo 98. Será el “Desastre” final. España estará más sola que nunca, gracias a una política exterior demencial, y no tendrá ni el consuelo de salvar su honor gracias, como siempre, al sacrificio de sus soldados, como sí se salvó en Cuba y Filipinas. ¿Y las consecuencias de esta debacle? Eso, sábelo Dios. En cualquier caso, España perderá. Y entonces, todos, absolutamente todos, podremos decir refiriéndonos a España: “Entre todos la matamos y ella sola se murió”. No habremos sabido preservar ni el legado que recibimos.
En medio de esta penosa situación, que nos aboca al despeñadero, puede ser aleccionador, e incluso ameno, leer un libro reciente del historiador Juan-Francisco Fuentes, catedrático del ramo en la Complutense, que recoge su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia. Se titula “Hambre de patria” (un título que no refleja la sutileza del texto) y recoge con minucioso rigor muchos aspectos de la peripecia vital, intelectual y sentimental del exilio republicano tras la guerra civil. Una peripecia que cristalizó en una verdad como un templo: la Transición (prescindir del pasado para pactar el futuro) se soñó en el exilio mucho antes de que los de dentro acertásemos ni tan siquiera a imaginarla. Por eso, considero hoy a muchos de los líderes republicanos de entonces como si fuesen “míos” de toda la vida, mientras que desconfío y reniego de nuestros actuales dirigentes. Son legítimos, pero carecen para mí de “auctoritas”, de credibilidad.
Ojalá un líder, tan demócrata como patriota, saque a España de este mal trance desde la ley, con la ley y por la ley. Como cuando de Gaulle levantó a Francia de su “extraña derrota” (Marc Bloch), llevándola a figurar luego entre los vencedores de la guerra. Y como cuando Churchill llevó al Reino Unido a resistir primero para vencer después. Todos necesitamos, a veces, un milagro. Así sea.
Juan José López Burniol
@DonShelby_ Mou va hacer lo de siempre. Poner a los mejores y los que tienen más nombre de manera individual. Cuando no rindan juntos, que va a pasar, les dirá ves como no... Y los irá eliminando. Siempre lo hizo