¡Estoy libre de cáncer!
Fue una batalla dura pero también de un aprendizaje profundo: la vida no se mide en días sino en las ganas de seguir adelante y de no darse por vencido.
Hoy celebro la vida y la oportunidad de seguir luchando.
¡Vamos por más sueños y más transformación!
Me declaro culpable. No he parado de disfrutar el lloriqueo de la secta desde el domingo. Ver cómo se deshacen quienes hace solo unos días andaban invitándonos a salir del país. Es hermoso.
Perdonen. Placer culposo. Ya me compongo.