"Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica."
50 años después de aquella Noche de los Lápices seguimos reivindicando sus luchas: por una educación como motor de transformación, de igualdad y rebeldía.
Haciendo de la memoria, trinchera.
Me fascina que fantaseen con una esposa tradicional estadounidense cuando se criaron con madres argentinas que trabajaban, manejaban la plata y los mandaban a cerrar el orto. Nunca conocieron una tradwife. Nunca existió eso acá.
Cada vez que muere una Madre de Plaza de Mayo, se apaga una parte de la memoria viva de nuestro país. Se van sin haber recibido toda la justicia que merecían, y nos dejan la responsabilidad de no olvidar y seguir luchando por la verdad.