@la_katuar@SecRubio ud tiene la posibilidad de conversar con @MariaCorinaYA@MaElviraSalazar quienes le dirán claramente lo que está ocurriendo en Vzla. Aun en el Helicoide siguen ocurriendo situaciones absolutamente fuera de constitución y el pueblo sigue en la miseria extrema.
An 82-year-old mother spent her final months desperately searching prison after prison for her son — begging Venezuela’s regime for answers. Instead, they hid the truth from her: he had already died in state custody. Ten days after finally learning the truth, she died too.
This is the cruelty of Delcy Rodríguez’s regime. Not politics. Not ideology. Human suffering. Families destroyed. Mothers buried by grief while the regime buries the truth.
Every hour this dictatorship remains in power costs innocent Venezuelans their freedom, their dignity, and their lives. Transition to democracy now.
@cristiancrespoj Estoy asombrada de lo que deben estar pagando quienes quedaron en el poder en Vzla para hacer tantos comentarios de desprestigio. Si los ciudadanos de bien, no hacemos nada por desmentir y criticar tantas notas poco serías y falsas, acabará ganando ese sistema de parásitos.
@eduardomenoni Se serio Eduardo, no generes conflicto donde no lo hay. La nota y las palabras de Magali son absolutamente distintas. Seamos serios en este momento que Venezuela necesita de todos.
Patético este personaje. El cinismo es parte del ADN del chavismo, pero llegar a decir que Venezuela es uno de los países con menos migrantes en el exterior es francamente ofensivo.
𝐅é𝐥𝐢𝐱 𝐏𝐥𝐚𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚: 𝐄𝐥 𝐄𝐦𝐛𝐚𝐣𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐕𝐞𝐫𝐠ü𝐞𝐧𝐳𝐚
Por Elizabeth Sanchez Vegas
Estudió en Oxford. Tiene maestría en Lovaina. Lleva treinta y cinco años en el servicio diplomático venezolano. Y ayer, en el Aeropuerto de Miami, cuando una periodista exiliada con orden de captura en su propio país le preguntó si los venezolanos tienen garantías de no ser detenidos arbitrariamente al regresar, Félix Plasencia la miró con el desprecio que solo tienen quienes se creen intocables. Y le respondió: “No sigan repitiendo esas tonterías.”
Deténganse en esa imagen. Una mujer que no puede volver a su tierra porque el régimen que este hombre representa la persigue. Y él, recién designado embajador en Washington, con corbata impecable y credenciales oficiales, le llama “tonterías” al miedo que la mantiene en el exilio. Eso es lo que Delcy Rodríguez envía a representar a Venezuela ante la primera potencia del mundo: un funcionario educado en las mejores universidades de Europa, pero con el alma entrenada en tres décadas de lealtad ciega al chavismo.
Cuando la periodista Carla Angola le preguntó por qué siguen presos 454 venezolanos (nombre por nombre, celda por celda, según el Foro Penal), el embajador respondió que “no lo sabía” y que había que preguntárselo a las autoridades policiales. El representante de Venezuela en Estados Unidos no sabe o finge no saber por qué su país mantiene presos políticos. Y cuando otra periodista le recordó que 7,7 millones de venezolanos han abandonado su tierra, Plasencia la despachó con una frase que lo define para siempre: “Las cifras que usted caprichosamente dice.” Siete millones y medio de exiliados, de familias rotas, de sueños destrozados… para él no son más que un capricho.
Plasencia no es un diplomático. Es un sobreviviente profesional, un operador que ha convertido la lealtad personal en carrera. Su vínculo con Delcy Rodríguez no es reciente: se conocieron en 1994 en la embajada de Venezuela en Londres, cuando ambos eran jóvenes funcionarios de carrera. Desde entonces, él ha sido su hombre de confianza, su guardián de secretos, el que siempre aparece cuando hace falta manejar lo incómodo. Y el ejemplo más claro es el Delcygate de enero de 2020. Plasencia era entonces ministro de Turismo y Comercio Exterior. Viajó con Delcy Rodríguez, sancionada y prohibida de entrada a la Unión Europea, en un vuelo privado que aterrizó en el aeropuerto de Barajas. Mientras ella permanecía en el avión para evitar ser detenida, Plasencia participó en las gestiones secretas. El ministro español José Luis Ábalos subió al avión, se reunió con la vicepresidenta y luego declaró que solo había ido a recibir a su “amigo personal” Plasencia. El escándalo explotó en España. Delcy violó las sanciones europeas. Plasencia estuvo ahí, en medio de la operación clandestina. Y cuando la tormenta pasó, él salió impoluto, sin una sola mancha. Y como premio por su lealtad y su discreción, lo mandaron de embajador a China. Luego a canciller. Luego a Colombia. Luego a Londres. Y ahora a Washington. Cada escándalo, un ascenso. Cada complicidad, una recompensa. Esa es la meritocracia del chavismo.
Cuando asumió la Cancillería, una de sus primeras decisiones fue ordenar la jubilación anticipada de diplomáticos de carrera, incluidos compañeros de su propia promoción, que no se habían arrodillado ante el régimen. El mismo hombre que entró al servicio exterior por concurso público, en tiempos en que Venezuela aún tenía instituciones, usó su poder para purgar a quienes se negaron a venderse como él lo hizo. Esa es su verdadera marca: traicionar la carrera que lo formó, a cambio de permanecer siempre cerca del poder, sin importar el precio que pague el país.
Venezuela no merece esto. El pueblo venezolano, que ha resistido con una dignidad que esta gente jamás conocerá, no merece que lo represente en Washington un mediocridad con buenos zapatos, títulos de Oxford y Lovaina, y treinta y cinco años de lealtad ciega a la dictadura más corrupta y represiva de América Latina.
Félix Plasencia no es embajador. Es el mensajero perfecto de la vergüenza nacional.
Termino esta nota con este ruego: me parece que no llega el día de que esta gentuza desaparezca de nuestras vidas y que por fin podamos votar libremente para barrerlos de una vez y para siempre de nuestra historia.
Este 3 de mayo, más de 120 ciudades se unen en una sola voz: ¡Libertad para los presos políticos en Venezuela! 🇻🇪
📍 Encuentra tu punto de concentración y súmate.
#QueSeanTodos
Se metieron con el derecho a la salud de los venezolanos y de por medio está el gobierno de Estados Unidos.
En febrero, la encargada de negocios, Laura Dogu, informó en un post de X que entregaron 71,000 kilogramos (71 toneladas) de insumos médicos al régimen que comanda Delcy Rodríguez, pero según esta nota https://t.co/7rdS8dmMSq ni la la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetrasalud) ni la Federación Médica Venezolana (FMV) sabe a dónde fueron distribuidos.
El presidente de la FMV Douglas León Natera dijo que realizaron un monitoreo exhaustivo en 18 de las 24 entidades federales del país, sin hallar rastros de la ayuda brindada por Estados Unidos. ¿En donde están los insumos médicos señora @delcyrodriguezv ?
En estos días he asistido a un par de encuentros con @MariaCorinaYA en Madrid, y he tenido la ocasión de poder saludarla en persona.
Hay algunas cosas de ella que me han llamado mucho la atención. 🧵:
@Marco_Exito@JoseMSantana10 Yo le coloqué hasta mi hora de nacimiento y quedé en shock de cómo me describió. Lo hice con mis hijos y también. Realmente es impresionante. Gracias!
Si esto se concreta, no es un “traslado”: es una señal de cómo Washington está convirtiendo la cooperación con Caracas en entregables medibles.
En estas negociaciones, los nombres no se mencionan por casualidad. Se mencionan por lo que saben… y por el efecto dominó que pueden provocar.
¿Tú crees que Alex Saab termine siendo extraditado otra vez a EE. UU. y hable? Te leo.
@lagranaldea@JuanPGuanipa@JuanPGuanipa es un ser íntegro, de valores y principios, firme en su pensar, decir y actuar. Sin duda, muchos le admiramos y sabemos que él junto a @MariaCorinaYA harán todo lo que esté a su alcance para recuperar nuestro país. Con el hacer de todos los venezolanos de bien.
@UHN_Plus Juan Pablo es un ser ��ntegro y con principios, de esos que escasean en la política Venezolana. Dios lo bendiga siempre. Así necesitamos seres como él y Ma Corina para la reconstrucción de nuestro país.
🕊️ “El pájaro que esquiva una piedra no pierde tiempo cuestionando la intención del que la lanzó.”
Porque el pájaro entiende algo que muchos humanos no.
La piedra no fue lanzada para enseñar.
No fue una advertencia.
No fue un juego.
Fue lanzada para matar.
Y cuando falla…
El pájaro no regresa.
No enfrenta al agresor.
No se queda en una rama preguntándose:
“¿Por qué alguien querría hacerme esto?”
Simplemente vuela.
Porque para él, sobrevivir es más importante que entender.
El propósito vale más que el cierre.
La vida vale más que las explicaciones.
Los humanos, en cambio, somos extraños.
Nos esquivan una piedra…
y luego nos sentamos a analizar la mano que la lanzó.
Queremos motivos.
Queremos disculpas.
Queremos conversaciones.
Queremos ser comprendidos por personas que ya demostraron que no les importa si vivimos o morimos.
Entonces hacemos una pausa.
Sangramos lento.
Repetimos escenas.
Investigamos la traición.
Diseccionamos la falta de respeto.
Estudiamos la psicología de quienes ya intentaron destruirnos.
Mientras tanto…
la siguiente piedra ya está siendo levantada.
El pájaro no hace eso.
Él entiende una ley brutal de la naturaleza:
👉 Si algo intentó acabar contigo y falló, eso no es una invitación a dialogar.
👉 Es una señal clara para moverte.
Porque las intenciones no cambian los resultados.
Las piedras no explican nada.
La gravedad no negocia.
Y quien intentó hacerte daño no se vuelve seguro solo porque falló.
A veces Dios, la vida o el destino no eliminan al enemigo.
Solo quitan el impacto.
La piedra pasa.
El viento cambia.
No hay tiempo.
Sobrevives.
No para construir un tribunal en tu mente…
sino para salir del campo de batalla.
El pájaro que sobrevive no se vuelve filósofo.
Se vuelve más rápido.
Vuela más alto.
Se vuelve más difícil de alcanzar.
Cambia la altitud.
Cambia la dirección.
Cambia el entorno.
No desperdicia el aliento que le queda pidiendo explicaciones a personas peligrosas.
Hay personas en tu vida que ya mostraron su objetivo:
Sus celos apuntaban.
Su amargura apuntaba.
Su manipulación apuntaba.
Su silencio apuntaba.
Su traición apuntaba.
Su falta de respeto apuntaba.
Fallaron.
Y tú sigues aquí.
No porque sean buenos…
sino porque te moviste, Dios bloqueó o la vida intervino.
Tu supervivencia no prueba su inocencia.
Prueba que el peligro estaba cerca.
La pregunta no es:
❌ “¿Por qué lanzaron la piedra?”
La verdadera pregunta es:
✅ “¿Por qué sigo parado donde las piedras siguen volando?”
El pájaro que esquiva una piedra no debate.
Sale del rango.
Valora la respiración sobre las respuestas.
La dirección sobre la discusión.
La vida sobre la claridad.
Y por eso…
sigue vivo.