Reaccionaron con besos y sonrisas a la tragedia, no dejaron entrar ayuda humanitaria en momentos críticos, aprovecharon para tomar decisiones inconstitucionales en materia internacional, llegan al territorio con balones de fútbol y el ministro encargado de la reconstrucción se va de parranda a Santa Marta. Al gobierno Petro no le habrían perdonado un tercio de esta desidia.
El ministro de Hacienda entrante se la ha pasado insinuando que Colombia está algo “llevada”. Es evidente que están construyendo un relato con frases como: “Lo que recibo es malo, muy malo”, “Hubo una parranda de cuatro años y ahora viene el guayabo”, “El Estado es financieramente inviable”. Aunque evitan pronunciar la palabra quiebra, el mensaje que buscan posicionar es exactamente ese, y quiero ser claro, no estoy siendo ligero con el déficit.
Para sostener esa tesis, apelan a The Economist, una publicación que evaluó 43 economías, sí solo cuarenta y tres, y en cuya muestra Colombia aparece de tercera con un déficit del 6,6%. Lo que omiten es que The Economist dejó por fuera a más de 150 naciones, incluyendo justamente a las que registran los mayores desbalances del planeta: economías en guerra, en colapso o microestados. Ahora bien, el Fondo Monetario Internacional publica dos veces al año el World Economic Outlook con cerca de 190 países, y en ese mapa global Colombia ni siquiera entra en el Top 10.
Insistir en que el país podría estar en la ruina cumple tres objetivos políticos muy concretos, están trasladando toda la responsabilidad a la administración saliente, quieren reducir las expectativas ciudadanas frente a las promesas de campaña y le abre paso a recortes en el gasto social que tendrían un costo político insostenible. Mientras tanto, la economía real muestra otra cara, el desempleo bajó en junio, la pobreza continúa cayendo y el PIB acumula tres años en terreno positivo. El déficit fiscal existe y hay que gestionarlo con rigor, la verdadera discusión es sobre los hombros de quién va a caer el peso del ajuste del que tanto hablan y amenazan.
@CathyJuvinao@petrogustavo Que lavada de manos tan patética. Hay más en juego que su animadversión a Petro. Democracia o Autoritarismo fascista. Esa es la disputa
Antes de Petro en Colombia no había corrupción.
Los contratos públicos se adjudicaban por licitaciones transparentes con pluralidad de oferentes y absoluta meritocracia.
Antes de Petro en Colombia no había pobreza.
Antes de Petro en Colombia no existían masacres, ni desplazados, ni líderes sociales asesinados.
La violencia era un mito urbano creado por la oposición.
Antes de Petro en Colombia la política no era clientelista.
Los congresistas eran pulcros y con mucho amor patrio.
Antes de Petro en Colombia no existían "elefantes blancos".
Los hospitales abandonados eran instalaciones artísticas contemporáneas.
Antes de Petro en Colombia no había falsos positivos.
Eso era invento de los malquerientes.
Antes de Petro en Colombia no había concentración de la tierra.
Todos los campesinos tenían escritura, riego, crédito y vías terciarias pavimentadas.
Antes de Petro en Colombia no había desigualdad.
Antes de Petro en Colombia los medios jamás manipulaban titulares.
Antes de Petro en Colombia no existía la evasión fiscal.
Los más ricos pagaban felices hasta el último peso.
Antes de Petro en Colombia no había corrupción en la contratación de infraestructura, ni adicionales
Antes de Petro en Colombia no había crisis en salud.
Las EPS funcionaban como relojes suizos.
Antes de Petro en Colombia no existía el narcotráfico infiltrando la política.
Antes de Petro en Colombia no había desempleo ni informalidad.
Todo el mundo tenía trabajo formal con prestaciones y vacaciones en San Andrés.
Antes de Petro en Colombia la institucionalidad era tan fuerte que nadie la capturaba.
La justicia era rápida, técnica y sin selectividades.
Sí, claro.
Antes de Petro Colombia era un país perfecto.
Lo que pasa es que nadie se había dado cuenta.
Desde 2022, nuestros soldados y policías han incautado 2.900 toneladas de cocaína. En el mismo periodo, la DEA y la Guardia Costera de EE. UU. apenas alcanzan 616 toneladas.
Esto revela una realidad incómoda: con presupuestos muchas veces mayores, EE. UU. decomisa muy por debajo de lo que hace Colombia.
Puntos clave:
•2.900 t (Colombia, 2022–oct 2025) vs 616 t (DEA + Guardia Costera).
•Presupuestos extranjeros hasta 10 veces superiores; resultados, cinco veces inferiores.
•La lucha se da día a día en el territorio nacional: Cauca, Catatumbo, Pacífico — donde pierden la vida nuestros hombres y mujeres en armas.
•Durante este gobierno se ha incautado una cantidad equivalente a más de un año de producción nacional.
•Esas cifras y ese esfuerzo molestan a quienes se lucran con el negocio: las mafias del poder no quieren que se vea la realidad.
Conclusión: mientras ciertos centros del poder intentan darnos lecciones desde fuera, la realidad se escribe con riesgo y sacrificio en las regiones más golpeadas de Colombia.
📊 Fuentes:
•DEA Annual Drug Threat Assessment Reports 2022–2024
•U.S. Coast Guard Press Releases (2022–2025)
•Ministerio de Defensa de Colombia, reportes de resultados operacionales 2022–2025