—Eso diría alguien quien se está quedando sin opciones.
Responde, misma frialdad y sin crueldad sin pasión en su voz mientras sus ojos escarlata flamantes le miran por encima.
Pulgar comienza a recorrer su cuello, haciendo presión con el fin de lastimar, asifixiar y +
« Inhala con suma dificultad, una sonrisa ácida asomándose trémula por sus comisuras. A pesar de su limitada movilidad, se acerca un poco más a sus narices mientras se afirma de la muñeca adversa.
Y aprieta.
⸻ ¿S-sabes que atacarme . . . No, huh, n-no te servirá de nada?
amenazar.
—Eres inteligente, puedes descubrir quién me mandó a matar a mi y a la Gran Maestra.
Con misma brutalidad, la levanta apenas un par de centímetros hasta dejarla caer sobre el escritorio cercano de su oficina, haciendo a un lado los papeles y demás en un solo golpe.
pero hablando con una voz fría y sin pasión alguna.
Es entonces que, con la firmeza de un esgrimista pero la brutalidad de un bárbaro, lanza su mano hacía adelante hasta tomar el pescuezo de la Fatui. Su pulgar presionando sobre su cuello, y su rostro acercándose más +
una insignia Fatui que arroja sobre la mesa de noche. Sangre seca.
—Intentaron entrar a mi casa, en medio de la noche y cortarme el cuello. ¿Podrás entender que no estoy para juegos, mi lady?
Pregunta, antes de dar otro paso adelante, sus ojos brillando al rojo vivo +
—Me temo que no me estás entendiendo, Marionette.
Responde, cortando sus últimas palabras antes de que salgan de sus labios.
—Te estoy dando la cortesía de negociar y dialogar, y no volveré con las manos vacías.
Entonces, de su túnica saca un emblema, una medalla, +
« ⸻ Ahora mismo, Mondstadt es de nuestras últimas prioridades. Tampoco es un sector que me corresponda a mí.
Niega suavemente con diestra.
⸻ Creo que has venido a perder el tiempo.
—Sería de muy mala educación que no te presentes de forma debida, más aún como la Séptima de los Once, ¿No?
Pregunta, casi más como una mofa para que siga cayendo en su juego. Otra silla toma, se inclina hacía adelante pero antes de hacerlo se detiene súbitamente. +
« Agarrándose las faldas del vestino desde la parte posterior, toma asiento con delicadeza en la silla libre. Aún está, sin embargo, alerta. Cautelosa.
⸻ No creo que haga falta que yo haga mi propia introducción, ¿verdad?
—No vengo por tu cabeza, en todo caso. Si quisiera tu vida no estaríamos teniendo esta conversación.
Se está metiendo en la boca del lobo, es consciente, pero es muy tarde como para dar marcha atrás.
—Vengo a pedir que dejen a Mondstadt en paz. Parece que mi mensaje no había +
mano sobre la misma silla libre para la Fatui. Una invitación de caballero.
—Y por más que sepamos de uno del otro, me temo que no me he presentado de forma correcta.
Se ajusta los guantes, mientras camina con calma por la oficina.
—Diluc Ragvindr, tabernero de Mondstadt.
—Le concierne al que le tenga que llegar el mensaje, señorita.
Hace una pequeña reverencia, da un paso adelante y cierra la puerta detrás suya. Camina, con usual calma hasta tomar una silla de madera y llevarla hacía atrás.
—Por favor, puede tomar asiento.
Indica con su +
Hasta hace un momento, la sangre en su espada habría delatado sus métodos para entrar. Sin embargo, por más asesino que sea—No es un bruto.
La sangre seca en su gabardina lo delata, más sutil.
—¿Puedo pasar? Vengo a charlar.
Responde, inclinando la cabeza apenas un poco, +
Su característico rezongo hace eco en toda la habitación. ¿Por qué osan molestarla a estas horas?
Levantándose del elegante sofá, se dirige hacia la puerta para recibir a su indeseado visitante.
( . . . )
⸻ ¿Eh?
Alza una ceja.
Mira a ambos lados.
⸻ ¿Quién te dejó entrar?
Pasos pesados de sus botas metálicas resuenan por los pasillos, el silencio que sigue frente a la puerta se rompe únicamente por el inesperado visitante.
Knock, knock.
—¿Ocupada?
“Good girl”
“You can take it baby”
“Who’s in charge? Huh?”
“Don’t talk back”
“You think I won’t make you?”
“Be a good little angel for me, alright?”
“Because I said so”
“That’s my girl”
“God you’re beautiful like this”
“Just hold still, let me finish”
“What did I tell you, hm?”
... No hay tiempo que perder y más encima le pide ser gentil. Siempre le pide tareas monumentales y complicadas...
—Intentaré.
Con la prisa que tienen, Diluc se desabrocha el pantalón, deja caer los mismos junto a su ropa interior hasta el suelo, y la erección de su verga +
« mueve el rostro para dar con su nariz y, eventualmente, sus labios.
Ya no quedan más segundos para desperdiciar: necesita besarlo hasta perder la cordura, y lo hace.
y con porte.
—...Yo también te extrañé.
Aquella era su verdad, el secreto que no podía salir a la luz... Acompañado del movimiento que hace por subirla hasta su escritorio, y empujar la glande de su necesitada virilidad contra la entrada de su coño igual o más +