Hablar de lo que sientes no debería de ser una amenaza para el vínculo , comunicar lo que necesitas no debería de sentirse como si estuvieras pidiendo demasiado y poner sobre la mesa aquello que duele no debería de ser motivo para generar distancia .
Para construir un amor sano, ambos deben ser flexibles con su forma de ser. Estar dispuestos a mejorar, ceder y hacer ajustes sin dejar de ser quienes son. Porque cuando nadie está dispuesto a moverse, hasta el amor termina desgastándose.
Si pudiera desearles algo a todas las mujeres del mundo sería que ojalá algún día encuentren un amor que las haga sentir protegidas, valoradas, escuchadas, comprendidas, seguras, amadas y deseadas. Un amor que las emocione hasta las lagrimas, es hermoso, no acepten menos.
Todos se creen adultos y emocionalmente maduros hasta que les toca comunicarse con honestidad, pedir perdón sin excusas y reconocer que también se equivocan. La verdadera madurez no se demuestra con palabras, sino con la capacidad de hacerse responsable de lo que uno hace y dice.