A mediados del siglo IV Delphidius, se dirigió al emperador Juliano: “Oh, ilustre César, si es suficiente con negar, ¿qué ocurrirá con los culpables?”; a lo que el emperador respondió: “Y si fuese suficiente con acusar, ¿qué le sobrevendría a los inocentes?”.
Voy a hacer una serie de previsiones sobre el futuro de España, con dos consideraciones previas. Una, que deseo absolutamente equivocarme en todo, pero no quiero ser de esa inmensa mayoría que se niega por completo a asumir que va a venir lo que se ve venir y que ya tenemos lo que ya está. Otra, que la base principal de estas divagaciones pesimistas está en lo mucho que he viajado, lo mucho que del mundo conozco. Y ya.
Vamos por partes. Y repito que hablo de España y posiblemente de la mayoría de los países de Europa.
1. Se avecina, paso a paso, una gran inseguridad ciudadana. Vivirán con algo de seguridad, pero sin apenas pisar la calle y moviéndose en coches grandes con cristales tintados, los que se puedan pagar una casa en barrios protegidos y edificios fortificados. O sea, lo que ya sucede en la inmensa mayor parte de Latinoamérica. Los centros de las ciudades se degradarán en todos los sentidos. En el mejor de los casos, andarán por ahí turistas durante el día; en el peor, solo los malandrines y los muy pobres.
Por supuesto, hacerse ahora una casa independiente en los extrarradios de las ciudades o en un pueblo cercano es la peor inversión imaginable, precisamente por razones de seguridad.
Esto va a ocurrir por la combinación de varios factores: a) la delincuencia organizada está avanzando sin parar y hasta con la complicidad de responsables corruptos o idiotas (en España y al mando de ese campo tenemos la combinación perfecta de ambas condiciones); b) las bolsas de pobreza serán cada vez mayores y el delito será la única salida para una parte considerable de la población; c) los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado sufrirán una pauperización creciente, tendrán cada vez menos medios para luchar contra el delito (ya está pasando en España, clarísimamente) y se moverán también entre alternativas perversas: hacer la vista gorda cobrando mordidas de las mafias o trabajar a mínimos para no correr serio peligro personal o de las familias.
2. Se acaba la clase media, pero no se proletariza, porque tampoco va a haber industria o un sistema productivo que acoja a los que ya no vivirán ni de su pequeña empresa ni de un buen sueldo como funcionario ni de un pequeño patrimonio heredado (piensen: de alquilar dos o tres pisos que recibieron al morir los padres). Y punto y final del Estado social: el sistema de pensiones sabemos que va a quebrar muy pronto, la recaudación fiscal mermará, porque ya no va a quedar quién pague (los ricos que puedan huirán y la economía en general se frenará, con lo que tampoco habrá de quién conseguir impuestos) y los servicios públicos básicos irán por el camino que ya ha comenzado claramente. El que quiera buena sanidad, buena educación para sus hijos, buena seguridad, etc., tendrá que pagarlas directamente de su bolsillo. Los demás, la mayoría, harán cola para recibir sus limosnas y se morirán de asco mientras cantan himnos.
3. Del Estado social se pasará al sistema de limosna pública. Poca educación, mucho fútbol y constante compra de voluntades. Guardias pretorianas del partido dominante formadas por fanáticos enchufados y esbirros con privilegios, y una masa de gente amenazada que termina dando su voto a los mismos a cambio de un mendrugo. O sea, España será algo intermedio entre la Venezuela chavista y la Argentina peronista.
4. No habrá Derecho protector de nuestros derechos constitucionales. Bye, bye y malditos sean, mil veces malditos, los que llevan décadas repitiendo en las universidades y las instituciones que ya no vivimos en el Estado de la legalidad ni en el de la constitución semántica, sino en el Estado de los principios. La legalidad nos podría haber salvado, pero los principios ya van a ser los de Trump y Sánchez y otro puñado de caudillos desarrapados y sin escrúpulos, que se van a hacer millonarios metiéndonos por salva sea la parte los principios que a ellos les convienen, aplicados por sus mayordomos con toga. O sea nos van a hacer un pumpido permanente cuando vayamos a pedir árnica en los tribunales. En otras palabras, el Mar Menor seguirá muerto, pero los ciudadanos irán perdiendo los derechos y garantías que supuestamente van a ganar los ríos mientras los más tontos aplauden.
Repito y repito: deseo equivocarme, es lo que más deseo. Pero me temo que no erraré mucho. Así que, amigos, vayan pensando cómo se aseguran una vejez digna y algo de futuro para sus hijos, porque vienen tiempos muy oscuros. Nuestros nietos no nos creerán dos cosas: qué bien llegamos a vivir y cómo lo jodimos todo en tan poco tiempo y por ser tan frívolos y tan idiotas.
#TalDíaComoHoy en 1964 se estrenaba #ElVerdugo, la mítica película de Berlanga.
En #Rodaje, Manuel Gutiérrez Aragón centra su historia en los días en que se grababa la cinta en Madrid, acompañando a otro joven director que rueda su primera película: https://t.co/PKXzhopS4B
A long winter night falls in Ennis, Alaska.
Production has begun on #TrueDetective#NightCountry. Take an exclusive look at the first episode script for True Detective: Night Country, coming to @hbomax. #HBO50
“Hoy en día, es difícil que se guarde silencio, y ello impide oír la palabra interior que calma y apacigua.” No hay palabras para describir este hito publicado por @Acantilado1999
1/5 Os queremos comentar la @todosconlapalma , un festival solidario de cortometrajes y largometrajes para recaudar fondos y aportar nuestro granito de arena a la tragedia que se está viviendo actualmente en la isla de La Palma, a causa de la erupción volcánica.
¡Buenos días!
Hoy proyectamos 'Samurai Rebellion', una historia contra el autoritarismo dirigida por Masaki Kobayashi. Os dejamos la introducción que precederá a la película, editada por Antonio Ruzafa.
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