Buenas noches con todos, es un agrado presentar este nuevo proyecto, mi PodCast: "Política para todos".
Un espacio donde exploraremos el mundo de la política con un lenguaje sencillo. En los próximos días, más detalles sobre las plataformas en las que estará disponible.
𝐄𝐥 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐚𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐥𝐨𝐣 𝐞𝐥𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫𝐚𝐥
Por David Banda, Consultor Político & Gobierno
𝑬𝒔𝒕𝒆 𝒂𝒓𝒕𝒊́𝒄𝒖𝒍𝒐 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒔𝒆𝒓 𝒄𝒐𝒑𝒊𝒂𝒅𝒐, 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒂𝒓𝒕𝒊𝒅𝒐 𝒐 𝒓𝒆𝒑𝒓𝒐𝒅𝒖𝒄𝒊𝒅𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒄𝒖𝒂𝒍𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓 𝒑𝒆𝒓𝒔𝒐𝒏𝒂, 𝒑𝒂́𝒈𝒊𝒏𝒂 𝒐 𝒎𝒆𝒅𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒄𝒐𝒎𝒖𝒏𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏, 𝒔𝒊𝒆𝒎𝒑𝒓𝒆 𝒚 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒔𝒆 𝒐𝒕𝒐𝒓𝒈𝒖𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒓𝒆́𝒅𝒊𝒕𝒐𝒔 𝒄𝒐𝒓𝒓𝒆𝒔𝒑𝒐𝒏𝒅𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒂𝒍 𝒂𝒖𝒕𝒐𝒓.
Adelantar las elecciones puede parecer una jugada inteligente para quien hoy ocupa el poder, pero en política casi nada sale exactamente como se planea. Cuando se mueve el calendario electoral, aunque la decisión se presente con razones formales e institucionales, mucha gente no la recibe como algo neutral. La siente como una medida que altera ventajas, tiempos y posiciones dentro de la competencia.
Ese es el primer riesgo para el oficialismo. En vez de transmitir orden, el cambio puede transmitir apuro. En vez de mostrar seguridad, puede dejar la impresión de que hay interés en llegar antes de que el desgaste sea mayor. Y cuando una decisión institucional produce esa lectura pública, la sospecha crece sola, aunque nadie la diga de manera abierta.
También hay otro problema. Recortar el tiempo no solo complica a los rivales grandes. A veces también golpea a los propios aliados, a los candidatos improvisados y a las figuras que todavía no estaban listas. La prisa rara vez ordena. La prisa casi siempre termina desordenando más de lo que resuelve.
Por eso el adelanto sí puede convertirse en un tiro en el pie. Pero aquí conviene poner un freno a una idea que suena atractiva. No cualquier tercera vía sale ganando solo porque se acortó el calendario. Pensar eso sería simplificar demasiado una elección que se juega mucho en el terreno y muy poco en los discursos bonitos.
Una campaña más corta beneficia sobre todo a quien ya tiene candidato, equipo, recursos, red territorial y una historia bien sembrada en la cabeza de la gente. El premio no es para el nuevo por ser nuevo. El premio suele ir al outsider local que ya venía caminando o al movimiento provincial y cantonal que conoce su zona y tiene cómo moverse rápido.
Ahí está el verdadero punto. Si el oficialismo se desgasta y el correísmo tampoco logra recuperar toda su fuerza, se abre un espacio político. Pero ese espacio no lo llena cualquiera. Lo llenan mejor las figuras locales que ya estaban posicionadas, las que no cargan con tanto rechazo y las que pueden presentarse como una salida más cercana y menos peleada. Es interesante ver cómo esto mueve el tablero en ciudades como Guayaquil, Cuenca y Quito, pero también en cantones de Manabí, donde el peso del candidato local suele estar por encima de cualquier consigna nacional.
Al final, el adelanto puede darle una ventaja momentánea al poder, pero también puede provocar una reacción en contra. Y si eso ocurre, los beneficiados no serán necesariamente los más grandes ni los más nuevos, sino los que ya estaban listos para aprovechar el vacío. En un país cansado de la confrontación, a veces gana no el que más grita, sino el que ya estaba sembrado y sabe aparecer como la opción más sensata.
Con el adelanto de las elecciones, se acabó el tiempo del “estoy pensando postularme”. La ventaja ahora la tienen quienes ya venían posicionándose, recorriendo territorio y actuando políticamente como candidatos, frente a los que todavía estaban calculando.
Y esto no es solo político, también es legal: el Código de la Democracia establece que los afiliados y adherentes permanentes que quieran postular por otra organización deben haber renunciado a su anterior partido o movimiento al menos 90 días antes del cierre de inscripciones. Si el calendario se recorta, también se reduce ese plazo. Y varios podrían quedar fuera.
#BadBunny no es (ni de lejos) un artista que yo escuche. No es mi género musical.
Pero lo de ayer en el #SuperBowl fue fenomenal; un mensaje potente que celebro como #latino y como ecuatoriano.
Unidad ante todo, y apoyo al #inmigrante latino en EE. UU. 🤝🏻
📷 #Opinión | 𝐋𝐚 𝐭𝐚𝐬𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝟑𝟎% 𝐝𝐞 𝐄𝐜𝐮𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐚 𝐂𝐨𝐥𝐨𝐦𝐛𝐢𝐚
Esto huele más a cálculo político electoral, sobre todo por el ambiente previo a las elecciones en #Colombia.
El comentario junto a @DavidBandaP 📷📷
https://t.co/L867JKZiaz
📷 #Opinión | 𝐋𝐚 𝐭𝐚𝐬𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝟑𝟎% 𝐝𝐞 𝐄𝐜𝐮𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐚 𝐂𝐨𝐥𝐨𝐦𝐛𝐢𝐚
Esto huele más a cálculo político electoral, sobre todo por el ambiente previo a las elecciones en #Colombia.
El comentario junto a @DavidBandaP 📷📷
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7/7 La revocatoria puede repetir la fórmula. No para sustituir la calle, sino para desgastar al Gobierno con procedimiento, territorio y organización, sumando a ese anti-gobierno silencioso que no marcha ni va a paros, pero sí firma.
1/7 Iza en la $ECUARUNARI, Vargas en la #CONAIE y la $FENOCIN pidiendo una #revocatoria. Aunque muchos ven una amenaza de paro a corto/mediano plazo, yo veo un reacomodo.
6/7 Así se activó un bloque clave. Personas que no salen a marchar ni apoyan un paro, pero tampoco están conformes con el Gobierno. Esa mezcla explica parte del respaldo al No.
#OPINIÓN
Hay errores que duran lo mismo que un parpadeo… y aun así se quedan pegados en la memoria del público. Un spot puede ser impecable durante 3 o 4 minutos, con buena producción, buenos voceros y un mensaje potente, pero basta un microsegundo de descuido para abrir un flanco
En este caso, el Presidente sostiene una idea clara, que hay un presidente que no transa con las mafias, es decir, que no negocia ni llega a acuerdos con ellas. Ese “transa” con S es el verbo que encaja con el sentido, transar como transigir o pactar.
Sin embargo, el departamento de comunicación puso en el fondo “NO TRANZA” con Z. Y ahí se rompe la coherencia, una sola letra cambia la palabra, y aunque mucha gente lo entienda en jerga, el mensaje oficial pierde precisión y se vuelve discutible.
Lo grave no es la gramática por orgullo académico. Lo grave es lo político, en comunicación, lo que está bien hecho se da por sentado, pero el error se vuelve captura, meme y munición. La atención pública no premia el esfuerzo, premia la consistencia.
Y aquí entra el factor dinero, no hablamos de un post improvisado, sino de una pieza que suele ir acompañada de pauta y distribución fuerte en medios y redes sociales. Cuando hay inversión publicitaria detrás, el estándar sube, cada segundo pagado debería estar blindado, porque también se paga el costo de la crítica.
Y esto no llega solo, el oficialismo ya ha sido criticado por formas como “resolvido” o “descubrido”, que suenan cercanas, pero en contexto institucional proyectan descuido. Al repetirse, esos detalles dejan de ser anécdota y se convierten en “marca” involuntaria.
La lección es incómoda y simple, en política, la forma también es fondo. Una Z puede arruinar un spot espectacular, no por el daño lingüístico, sino por el daño simbólico, el mensaje pretendía decir “no negocia con mafias”, el error termina diciendo “no revisan ni lo que publican”, y en la era del clip y de la pauta, eso alcanza para un titular.
#Latacunga
El hombre con el periódico en la mano es #RodrigoBorja, presidente del Ecuador en ese entonces. Detrás de él, de pie, está mi padre, Vicente Banda. No tenemos la fecha exacta, pero la fotografía corresponde a un acto oficial durante las fiestas de Latacunga. (Fotografía colorizada)
En la imagen también aparecen: junto al mandatario, el general Carlomagno Andrade; delante de él, el Dr. Adrián Alcázar y el Sr. Manuel Acosta, simpatizantes y militantes de ID; y de pie, a su derecha, el prefecto de Pichincha Federico Pérez Intriago y el consejero Roberto Chediack. También se observa al diputado Molestina, yerno de Noboa Naranjo y financista de la campaña.
#Maduro debía caer, era autoritario, dictador y usurpador.
Pero si #Trump dice que #EEUU “va a administrar #Venezuela el tiempo que sea necesario” y encima lo enlaza con petróleo/negocio, eso ya no es libertad, es #tutela con intereses.
Aquí no hay héroes, ambos la cagaron. Fin.