Queremos solicitar un sentido, respetuoso y honorable minuto de silencio por todos aquellos que, hasta la fecha, se aferran a decir que Lionel Messi no es el mejor futbolista de todos los tiempos. Debe ser duro seguir tanto un deporte y negarse a lo evidente. Tiene que ser difícil fingir y querer vivir en el engaño. El GOAT es uno solo. Y todos, absolutamente todos, sabemos quién es.
Una llamada telefónica mató al fútbol italiano.
Y te lo voy a explicar.
Acaba de confirmarse que Italia se queda fuera por tercer Mundial consecutivo. Una de las más grandes selecciones de la historia no va a jugar un Mundial durante al menos 16 años.
Y ahora te digo: ¿por qué Italia bajó tanto su nivel en el fútbol? Te lo explico clarito. Es un tema de corrupción, sí, de corrupción, porque todo se destruyó por algo que pasó en mayo de 2006. La famosa llamada telefónica.
Luciano Moggi, el jefe máximo del fútbol italiano, levantaba el teléfono y elegía qué árbitro te pitaba el partido. Así como lo escuchas. El tipo decidía quién te arbitraba, quién te favorecía y quién te hundía. El caso escaló y es conocido como Calciopoli, uno de los casos de corrupción deportiva más grandes del planeta.
Y no era solo la Juve, eh. Milan, metido. Fiorentina, metida. Lazio, metido. Todos podridos, todos en el cochinero. Corrupción pura y dura.
¿Y qué pasó? A la Juve la mandaron a Segunda División, por eso Buffon y Del Piero jugaron en segunda división. A los equipos involucrados les arrancaron sus títulos y los cracks salieron huyendo porque la economía de los clubes descendidos no daba para mantener superestrellas.
El Inter se aprovechó con Ibrahimović, el Madrid con Cannavaro, el Barça con Thuram. Desmantelaron un fútbol competitivo, poderoso y único.
Milan, Juve y compañía nunca volvieron a tener cracks mundiales salvo casos muy contados. Desde que se destapó Calciopoli, la Serie A nunca volvió a tener un Balón de Oro. Antes del escándalo hubo 15 en 25 años: Platini, Van Basten, Baggio, Ronaldo, Zidane, Shevchenko, uno detrás de otro. El último fue Kaká en 2007. Desde ese día, 18 años sin un Balón de Oro. Dieciocho.
La que en ese entonces era la mejor liga del planeta sin duda alguna entró en una decadencia total, una decadencia de la que a día de hoy, veinte años después, no se ha levantado.
Pero aquí viene lo que nadie te explica. Esa decadencia no solo mató a la liga. Mató a la cantera. Mató a los niños.
Porque un niño italiano en los noventa prendía la tele y veía a Maldini cerrarte la banda como un dios, veía a Baggio inventar jugadas que no existían, a Van Basten o a Gullit reventar por goleada histórica al Real Madrid, veía a Del Piero meter tiros libres imposibles un domingo sí y otro también. Esos eran sus referentes. Esos eran los que lo hacían soñar con ser futbolista.
Después de Calciopoli los cracks se fueron y la Serie A se llenó de extranjeros mediocres que llegaban porque salían baratos. Extranjeros que no formaron mentalidad competitiva, ganadora o poderosa.
¿Y el niño italiano qué le pasó? El niño prendió la tele y ya no vio a nadie. No tuvo ídolos a los cuales seguir, imitar. No tuvo mentalidad ganadora.
Ya no había un Baggio al que copiarle la gambeta, ya no había un Maldini al que admirarle el tackle, ya no había un Shevchenko Bota de Oro, un Kaká atemorizando equipos ingleses, ya no había un Del Piero al que imitarle el gol. O un Milan ganando la Champions y dando miedo a todos. Los referentes desaparecieron. Y con los referentes desapareció la inspiración de toda una generación.
Y no lo digo yo. Los números son brutales.
Gattuso, el nuevo técnico de Italia, lo soltó en su presentación: solo el 35% de los jugadores de la Serie A son italianos. Eso para un tetracampeón del mundo es inaceptable porque sus opciones para entrenar genios se ven mermadas. Hay equipos que juegan sin un solo futbolista formado en Italia.
Marchisio, leyenda de la Juve, lo complementó: la Primavera, que es el torneo juvenil más importante de toda Italia, fue ganada por un equipo sin un solo italiano en la cancha. Sin uno solo. Y de esos extranjeros juveniles que trajeron para llenar el hueco, apenas el 2% llegó a ser profesional.
El Calciopoli, las llamadas arbitrales, la destrucción de la referencia de equipos, reventó al fútbol italiano para siempre. Ni formaron italianos, ni nacieron figuras, ni volvieron a competir por nada. No formaron a nadie. Se quedaron sin presente y sin futuro al mismo tiempo.
Y sí, hubo esfuerzos de la Juve por traer a Cristiano, por construir de nuevo. Pero nunca fue suficiente porque el modelo de negocio de la Premier y el apogeo de Cristiano y Messi terminaron de meter un clavo insalvable al ataúd.
Y aquí viene lo que te va a doler si eres italiano. Del Piero, la leyenda máxima de la Juve, lo dijo hace un mes en CBS: el Borussia Dortmund tiene dos canteranos italianos nacidos en 2008 jugando en su primer equipo. Samuele Inacio Pia, nacido en Bérgamo, salió de la cantera del Atalanta y ya debutó con el Dortmund contra el Bayern Munich.
Un niño italiano. Formándose en Alemania. Porque su propio país no supo qué hacer con él.
Eso es la decadencia de proyecto total. Eso es lo que provocó Calciopoli. No solo les robó el presente, les robó el futuro.
¿Dónde están los nuevos Baggio? No están. ¿Dónde están los nuevos Maldini? No están. ¿Dónde están los nuevos Pirlo? Se fueron a Alemania.
Y aquí viene el dato que te va a volar la cabeza: Italia ganó el Mundial del 2006 con jugadores investigados por corrupción. Se coronaron campeones del mundo y al mismo tiempo eran sospechosos de hacer trampa. Eso, señores, es el fútbol italiano. Eso señores es lo que hace que un país tetracampeón se quede sin 3 Mundiales seguidos.
Todo por la corrupción, todo por los árbitros comprados, todo por un tipo con un teléfono que se creyó más grande que el deporte. Todo por una liga que dejó morir a sus referentes. Todo por un país que abandonó a sus niños.
Se tenía que decir y se dijo.
¿Italia va a volver o Calciopoli la enterró para siempre? Yo creo que no.
Si estás viendo esto, te quiero. Sígueme para más factos.
Hace unos años, el streamer argentino Luquita Rodriguez lanzó una teoría sobre el futbolista colombiano:
"Los futbolistas colombianos juegan sin contexto a la pelota: ni para bien, ni para mal. O sea, la misma razón por la que uno puede hacer una chilena en mitad de cancha y que termine en gol o por la cual puede pegarle un codazo a un rival sin ningún tipo de lógica. Es como que no logran conectar con el contexto del partido. Juegan todos los partidos igual: se reinician y todos los partidos son el mismo."
Ayer, en Libertadores, vimos otro capítulo de esa hermosa teoría.
Duván Vergara rezando en el penal de Racing, en vez de buscar el rebote. Y Edwin Cardona (que fue además una de las inspiraciones de Luquita para elaborar su teoría), también rezando en el penal de Nacional y justo después del gol, insultando al rival para irse expulsado.
La Teoría, señores.
@ForeroJuridico @elLebronpaisa @JFCadavid@FCBarcelona No? Wow pensé que por eso pintaron correctamente fuera de lugar. Dediquese a opinar de padel u otro deporte mejor
Durante 50 años, este hombre llevó una vida normal, sin que nadie supiera lo que había hecho:
- En la Segunda Guerra Mundial, salvó a 669 niños del Holocausto
- Nunca habló de ello, ni siquiera con su esposa
- 50 años después, su historia salió a la luz por accidente
Te encantará la forma en la que el mundo lo descubrió 🧵👇
Jhon Durán quería ser rico rapidito(21 A) y está en todo su derecho.
Pero también tenemos derecho a decir que es lamentable que bote a la basura la gloria del fútbol de élite por los millones que seguro se iba a ganar y por montones si primero triunfaba donde primero se triunfa.
El ya ha tenido suficientes actitudes como para que no se nos haga raro nada de lo que decide hacer.
Esta foto es historia pura de Atlético Nacional 🇨🇴. Arqueros campeones de la Copa Libertadores con 27 años de diferencia. Referencias absolutas en su puesto. René Higuita y Franco Armani.