La izquierda ha destrozado el mercado de la vivienda:
A- abriendo las fronteras de par en par a la inmigración, con el consiguiente aumento de la demanda
B- desincentivando el aumento de la oferta de vivienda de nueva construcción, mediante absurdas restricciones al suelo urbanizable, caprichosas trabas burocráticas a los promotores, exagerados requerimientos constructivos, dañando el ROI de los proyectos y un absoluto desprecio a la propiedad privada en favor de la okupación
C- dejando a los arrendadores de viviendas en la más absoluta indefensión, limitando sus precios, protegiendo a los morosos, impidiendo la recuperación inmediata de su activo, etc
Si no se atacan ambos lados de la ecuación (demanda y oferta), toda otra medida es estafar a los ciudadanos.