@AitorMiller jajajaj a mi hace un mes me pararon 3, 3!!! locales en moto en Barcelona por ir por por el parque con mujer, 2 niños y perro (atado) cuando no debía. Les dijimos que ibamos a dejar ropa para donar y por eso cruzamos, nada...parque lleno de botellas y quechuas.... circulen
Antes de que fuera mainstream cuatro loquitos ya ponían el foco donde había que ponerlo y solo unos pocos les tomamos en serio. Ahora es vox populi.
Lo mismo pasará con otros temas… No te quedes atrás y escúchate La Orden.
No one could have predicted this
“Jersey City was one of the busiest apartment-construction markets in the entire New York metro region, adding thousands of new units as developers chased the post-pandemic demand surge. When all that inventory came online at once, landlords had to compete on price to fill the units, which pulled rents down from their 2024 peak. The building boom is why renters are getting a break now."
@EconoCabreado Yago, eres un miserable haciendo lo único que sabe hacer la izquierda: como no podéis destruir los argumentos, intentáis destruir a la persona. Vais a pinchar en hueso con Jon, me da la sensación. Es más, puede que le transforméis en alguien aún más influyente de lo que ya es.
La mayoría de las mujeres no entienden cómo procesa las emociones un hombre heterosexual. Y la mayoría de los hombres tampoco saben explicarlo, porque llevan décadas escuchando que es un problema de actitud cuando en realidad es una cuestión de hardware.
Cada vez que te vengan con mierdas de masculinidad tóxica o de vulnerabilidad, o alguna de esas etiquetas de mierda que suenan bien en un podcast de bienestar emocional, recuerda que es cuestión de neurología.
La amígdala masculina se activa de forma lateralizada hacia el hemisferio derecho, lo que produce respuestas emocionales más rápidas y menos verbales. El sistema de neuronas espejo muestra, de media, menor activación en hombres durante tareas de empatía afectiva… vamos , que no es que no empaticemos, es que lo hacemos de forma más cognitiva que emocional.
Y la testosterona modula todo el circuito, favoreciendo la acción sobre la verbalización y la respuesta al estrés sobre la introspección compartida.
Pablo, efectivamente, necesitaba un FIFA con los colegas, ir a tirar piedras a un lago desde un barranco, conducir una retroexcavadora o ir al campo de tiro… o directamente ir al gym y ponerse mamadísimo. Sin más.
Ah, Isofoton, aquella empresa que quebró en 2014 tras recibir 80 millones de euros de ayudas públicas (que se perdieron para siempre) y en la que, “casualmente”, trabajaba Teresa Ribera (por supuesto por méritos profesionales, nada que ver con que fuera de la PSOE)
El actor interpretó a un personaje que entusiasmó a la gente. Ganó muchísimo dinero. Su tren de vida se disparó. Accedió a círculos que no es que le estuvieran vedados; es que ni siquiera sabía que existían. Embebido de sí mismo, seguramente se financió una exposición de pinturas propias, o de esculturas propias, o de fotografías propias. Qué sé yo.
A partir de ese momento, cualquier papel que le ofrecían le parecía pequeño para él; una basura que no merecía la pena. Cayó en «la espiral de la droga» (ese vicio con copyright) y, probablemente, algunos más listos que él le estafaron y le hicieron fracasar en varios negocios. Se arruinó.
Desesperado, volvió a aceptar papeles, sin importarle lo pequeños que fueran. Él, que no quería encasillarse, aceptó una y otra vez los mismos papeles: interpretar, una y otra vez, al mismo personaje que lo encumbró. Ya solo quería dinero, pero la gente había comenzado a olvidarse de él. Su caché se había derrumbado.
Se refugió en el teatro y empezó a depender de las contrataciones públicas, de las subvenciones municipales, de los contactos de su agente con aquel exministro al que conoció en una fiesta o con el hijo de aquel alcalde al que le hizo un favor en sus mejores días.
Ahora el actor va por las televisiones alertando sobre la llegada de la ultraderecha, anunciando el apocalipsis para gente como él, para artistas como él, que ya no buscan el favor del público, que ya no confían en el criterio del público, pero que reclaman su derecho a estar en nómina del público. Está secuestrado, y lo sabe, pero hace tiempo que renunció a la dignidad que confiere ser libre y, sobre todo, a la libertad que confiere ser digno.
@ElenaLeonLa@Silvi_ta Siempre lo ha dicho @velardedaoiz3 y más razón que un santo tiene, además el Tuit lo ponen para vanagloria suya sin darse cuenta del insulto a la inteligencia que supone