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Y al fin, con un nudo en la garganta, llegué al momento clave, cuando Glass, en medio de tormentas de nieve, encorvado y hambriento, escucha a su esposa indígena que le susurra al oído con una potencia contenida:
—Si aún puedes respirar, ¡pelea!
—Si en la mitad de una tormenta miras las hojas de un árbol, tendrás la impresión de que se va a caer. Luego miras el tronco y ya no estás tan seguro. Y si te fijas bien, son las raíces las que le dan su sostén y su fuerza.!