Alemania me enseñó que el fútbol no siempre lo gana el más talentoso. Lo gana el que mejor entiende el juego. Ninguna selección en la historia ha sido tan consistente en los Mundiales: campeona, subcampeona o semifinalista una y otra vez durante generaciones enteras.
Mientras otros viven de generaciones doradas, Alemania convirtió la competitividad en una tradición. Muchos tienen una selección favorita por sus ídolos. La mía siempre fue Alemania por su mentalidad. Porque el talento gana partidos. La mentalidad gana décadas.
¿Te imaginas ser fanático del futbol, coincidir con la época del mejor jugador de la historia y llevar 20 años sin poder disfrutar de su fútbol? Qué dura la vida anti-Messi. Lo siento mucho por ustedes.