@HuellasCL@bergzoid@comasypunto Igual yo intenté activar las cuentas de VTR y no son tan pro como te las venden... Al menos en lo que alcance a revisar
“TENEMOS QUE HABLAR DEL TÍO SCAR”...
Me encanta el Rey Leon pero no puedo dejar de pensar en el error que cometen Mufasa y Sarabi de no hablarle claro a Simba sobre el tío Scar.
Papá y mamá habían dejado de confiar en él, pero nadie le contó esto al cachorro.
Quizá los papás de Simba no querían “contaminarlo” con problemas de adultos.
Quizá esperaban poder contener las acciones del tío.
Quizá esperaban que con el tiempo algo cambiara y Scar entrara en razón.
Quizá no querían hablar mal de uno de su propia manada.
Quizá confiaban en que Simba estaba a salvo porque Zazú lo cuidaba.
Lo cierto es que no haber hablado claro con su cachorro trajo graves consecuencias.
En la vida real como en El Rey León, hay que dejar de postergar esa plática pendiente sobre el tío o el abuelo o el amigo de la familia o el vecino y poner las cosas claras con los hijos. (A cualquier edad)
Y hablar claro no es atemorizarlos o perjudicar la imagen que tienen de otra persona.
Basta con dejarles saber que los adultos tienen desencuentros; que en ese momento papá y mamá no entienden lo que “el tío” está haciendo; y que, como le tienen confianza a su hijo, quisieron ponerlo al tanto de lo que está pasando entre adultos.
Nuestros hijos podrán intuir la sinceridad cuando digamos que al tío le tenemos mucha estima y que esperamos que la situación vuelva a ser como antes. También podrán entender que no es necesario que se molesten con él para hacer alianza con papá y mamá.
Los problemas de adultos, los resolverán los adultos.
Después, dependiendo la situación particular, podemos hablarles y pedirles:
Si estás solo en casa y llega el tío Scar, te vamos a pedir que no le abras la puerta.
Si llega por ti al colegio y te invita de paseo, dile que esperarás a que vayamos por ti nosotros.
Si te dice algo que no te guste, no dudes en contarnos.
Si te pide que guardes un secreto, recuerda que lo bueno siempre se puede contar.
Si en casa les ha faltado hablar del “tío Scar”, HOY puede ser un buen día para hacerlo.
NOTA: (El tío Scar puede ser también una mujer)
Una mujer sube a Tik Tok que , como Fonoaudióloga,sólo puede decir que Pía Toscano (Andrea Bocelli) estuvo extraordinaria.
Las respuestas a su video 😂😂😂😂😂😂
Las águilas calvas suelen emparejarse de por vida, y su ritual de cortejo es realmente asombroso 🦅 😯
[📹 Tohid Azimi / ta2020photography]
https://t.co/8AOANYw4T3
🚨| DATOS QUE VALE LA PENA RECORDAR
1: Número de huesos: 206 (adultos)
2: Número de músculos: aproximadamente 600
3: Número de riñones: 2
4: Número de dientes de leche: 20
5: Número de costillas: 24 (12 pares)
6: Número de cámaras del corazón: 4
7: Arteria más grande: Aorta
8: Presión arterial normal: 120/80 mmHg
9: pH de sangre: 7.35 - 7.45
10: Número de vértebras en la columna vertebral: 33 (7 cervicales, 12 torácicas, 5 lumbares, 5 sacras fusionadas y 4 cóccix fusionadas)
11: Número de vértebras en el cuello: 7 (cervicales)
12: Número de huesos en el oído medio: 6 (3 en cada oído)
13: Número de huesos en la cara: 14
14: Número de huesos en el cráneo: 22
15: Número de huesos en el pecho: 25 (incluyendo el esternón)
16: Número de huesos en brazos: 6 (incluyendo húmero, radio y cúbito)
17: Número de músculos en el brazo humano: aproximadamente 72
18: Número de bombas en el corazón: 2 (lado derecho e izquierdo)
19: Órgano más grande: Piel
20: Glándula más grande: Hígado
21: Célula más grande: Ovocito femenino
22: Célula más pequeña: Espermatozoides masculinos
23: Hueso más pequeño: Estribo (oído medio)
24: Primer órgano trasplantado: Riñón
25: Longitud media del intestino delgado: 6-7 m
26: Longitud media del intestino grueso: 1.5 m
27: Peso promedio del bebé recién nacido: 2.5-4 kg
28: Tasa de pulso en un minuto: 60-100 veces (adultos)
29: Temperatura corporal normal: 37 °C (98.6 °F)
30: Volumen promedio de sangre: 4 a 6 litros (adultos)
31: Lapso de vida del glóbulo rojo: 100-120 días
32: Lapso de vida del glóbulo blanco: desde horas hasta años
33: Periodo de embarazo: aproximadamente 280 días (40 semanas)
34: Número de huesos en el pie humano: 26
35: Número de huesos en cada muñeca: 8
36: Número de huesos en la mano: 27
37: Glándula endocrina más grande: Tiroides
38: Órgano linfático más grande: Bazo
39: Parte más grande del encéfalo: Cerebro
40: Hueso más grande y fuerte: Fémur
41: Músculo más pequeño: Estapedio (oído medio)
42: Número de cromosomas: 46 (23 pares)
43: Número de huesos en el bebé recién nacido: alrededor de 270 (muchos se fusionan durante el crecimiento)
44: Viscosidad de sangre: 4.5 a 5.5 veces más viscosa que el agua
45: Grupo de sangre donante universal: O negativo
46: Grupo de sangre destinatario universal: AB positivo
47: Glóbulo blanco más grande: Monocito
48: Glóbulo blanco más pequeño: Linfocito
49: Aumento de glóbulos rojos en sangre: Policitemia
50: Banco de sangre en el cuerpo: Bazo
51: La célula de la sangre no nucleada: Glóbulo rojo
52: Lugar de producción de la sangre: médula ósea roja
53: Río de la vida: Sangre
54: Nivel normal de colesterol sanguíneo: menos de 200 mg/dL (deseable)
55: Parte fluida de la sangre: Plasma sanguíneo
56: Tiempo que tarda en parpadear: alrededor de 100-400 milisegundos
57: Número de glándulas sudoríparas: aproximadamente 2-4 millones
58: Capacidad pulmonar total promedio en adultos: 6 litros
59: Número de lóbulos en los pulmones: 5 (3 en el pulmón derecho y 2 en el izquierdo)
60: Músculo más fuerte en proporción a su tamaño: Músculo masetero (mandíbula)
61: Número de neuronas en el cerebro humano: aproximadamente 86 mil millones
62: Velocidad máxima de los impulsos nerviosos: 100-120 metros por segundo
63: Cantidad promedio de agua en el cuerpo humano: alrededor del 60%
64: Distancia promedio que camina una persona en la vida: 110,000-190,000 km
65: Número de latidos del corazón en la vida promedio: más de 2.5 mil millones
66: La piel se renueva aproximadamente cada 27 días
67: El estómago produce una nueva capa de mucosa cada 3-4 días
68: El hígado puede regenerarse completamente incluso después de perder el 75% de su masa
69: El cuerpo humano contiene alrededor de 39 billones de bacterias y 30 billones de células humanas
70: El sistema linfático tiene una longitud total de aproximadamente 100,000 km.
Sɪ ᴛᴇ ɢᴜsᴛᴏ́, sɪ́ɢᴜᴇᴍᴇ ᴘᴀʀᴀ ᴍᴀ́s ᴅᴀᴛᴏs ♥️💫
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Columna de Pablo Azócar en La Tercera:
Si quieres comprender por qué la dictadura de la derecha fue tan terrible, lee el siguiente texto:
Muchas veces me pregunté por qué Augusto Pinochet, en el mundo entero, aparece en todos los listados de los personajes más perversos de la historia universal de la infamia. La primera respuesta que se me viene a la mente: la crueldad. Pocos regímenes han ejercido una crueldad tan rigurosa, fría y sistemática. El dictador chileno no solo mandó matar a varios de sus amigos y jefes a los que había jurado lealtad eterna, comenzando por el general Carlos Prats, quien lo había aupado y cobijado como se cobija a un hijo, sino que además creó un aparato represivo que recurrió a las sevicias más delirantemente inhumanas de las que se tenga memoria. A un afamado cantautor le reventaron las manos para que no tocara nunca más la guitarra, a una dirigente estudiantil le plantaron una plancha hirviendo para deformarle la cara, a dos adolescentes los rociaron de parafina y los quemaron minuciosamente de arriba a abajo, a un obrero le martillaron los dedos para que no volviera a ejercer su oficio, a una enfermera le atravesaron las manos con yataganes hasta que se fue desangrando entera, a un campesino de 16 años le reventaron la cara y lo encontraron con la boca llena de excrementos de caballo, a un pianista le fueron arrancando una a una las uñas de las manos, a un dirigente político lo mataron a pausas quemándole el pecho con un soplete. Conocí a una adolescente que estaba embarazada porque la habían violado una y otra vez salvajemente en una cárcel clandestina. Conocí a un niño al que le pusieron electricidad en la entrepierna delante de sus padres para que estos “hablaran”. Conocí a una mujer que era incapaz de tener relaciones sexuales porque le habían metido ratones en la vagina, y a otra que la amarraron para que fuera penetrada por un perro entrenado.
El Informe Rettig y sobre todo el Informe Valech –documentos oficiales del estado chileno, redactados por autoridades morales y especialistas de todo el arco político- recogen una parte de esas atrocidades. Me armé de valor y leí de principio a fin el Informe Valech, y la experiencia resultó más terrorífica que las peores novelas de terror. En ese informe, sin ir más lejos, hay una lista de más de mil niños que padecieron vejámenes diversos. Las personas que redactaron ese informe de espanto recibieron decenas de miles de testimonios, aunque fueron muchísimas las víctimas que no se animaron a hacerlo para no revivir el horror, la humillación y el miedo. Destaca el Informe Valech que además millones de chilenos perdieron el trabajo o la vivienda, denigrados, excluidos y acosados, cientos de miles debieron partir al exilio, y muchos de los que se quedaron tuvieron que sobrellevar la estigmatización y la persecución. Algunos fueron detenidos varias veces y debieron cambiar de ciudad. Otros, en sus pueblos, experimentaron el escarnio de tener que convivir con sus propios torturadores. En ese informe pavoroso quedaron registrados más de setecientos regimientos, retenes, comisarías, campos de concentración o cárceles secretas –en todas las regiones del país- donde sucedieron los hechos, con fechas y pormenores.
A pesar de los años transcurridos, los millares de testimonios que recoge el Informe Valech resultan sobrecogedores. “Me rompieron las fibras del ano al meterme objetos contundentes”. “Perdí la visión del ojo derecho por golpes de metralleta”. “Entonces un milico se sacó el pene y me obligó a que se lo enderezara con mi boca, después vino el otro y el otro, el último se fue en mi boca, mi vida nunca fue la misma ya que solo tenía 15 años”. “Me aplicaron el ‘teléfono’, golpes al unísono en ambos oídos, reventándome el derecho”. “Me fueron arrancando las muelas sin anestesia”. “Me colgaron de los pies, me hacían comer excrementos y agarraban del cuello delante mío a mi hija de nueve meses diciéndome que la iban a matar”. “Me molieron los riñones con los golpes y aún tengo secuelas”. “Me obligaron a tener relaciones sexuales con mi padre y con mi hermano”. “Me golpearon tanto que perdí la memoria y la visión”. “Nos hicieron desnudarnos, pasando una barra entre los codos y la parte trasera de las rodillas, la sensación era de descuartizamiento”. “Me deshicieron los testículos con la corriente”. “Tengo huellas de quemaduras de cigarro en todo el cuerpo”. “Me destruyeron la vagina, no pude defecar sin dolor durante años”. “Me dejaron ahí y se me gangrenó una pierna”. “Me tuvieron que extirpar el útero y los ovarios por hemorragias internas”. “Hoy tengo una afección cardíaca producto de la corriente que me aplicaron”. “Quedé con un terror que nunca se me fue, paranoia, claustrofobia, angustia”. “Sigo reviviendo una y otra vez lo que padecí en esos días”. “Todavía lloro mientras duermo”.
¿Cómo se mide la inmensidad de ese dolor? ¿Cómo se mide esa humanidad ultrajada tan masivamente y, por lo general, tan anónimamente? ¿Qué cicatrices pueden quedar en la psiquis de un país después de una barbarie de esas dimensiones?
Lo desconcertante es que lo que vino después fue el silencio. El país oficial sencillamente decidió que todo aquello se metiera debajo de la alfombra. En nombre de la “reconciliación” y la estabilidad política, se resolvió simplemente que no se volviera a hablar sobre el asunto. Se clausuró sin ceremonia alguna la heroica Vicaría de la Solidaridad, se canceló de la historia oficial al Cardenal Raúl Silva Henríquez, se escondieron a conciencia el Informe Valech y el Informe Rettig y los cientos de miles de testimonios, no hubo políticas de reparación, y la prensa casi no volvió a hablar sobre el asunto. Que los familiares se las arreglaran como pudieran. Como en las maldiciones bíblicas, se quedaron a solas con ese quiste los hijos y los nietos y los bisnietos.
Medio siglo después, están a la vista las consecuencias. Todavía hoy hay numerosos políticos y parlamentarios que siguen endiosando a Pinochet y negando que existiera aquel horror dantesco. Las fuerzas armadas continúan rehusándose a revelar el paradero de más de mil desaparecidos, una palabra que se instaló en el léxico universal a partir de los regímenes militares chileno y argentino. El líder ultraderechista José Antonio Kast, que aparece ahora como favorito en las encuestas para las próximas elecciones presidenciales, se declaró “amigo personal” y participó en homenajes al militar Miguel Krassnoff, uno de los torturadores más sanguinarios, condenado a más de 900 años de cárcel por múltiples casos de violaciones a los derechos humanos. La derecha política chilena no se ha “despinochetizado”. Ni atisbos de mea culpa, ninguna señal de haber dimensionado de verdad la salvajada que fue la política de exterminio emprendida por el estado chileno en aquellos años. Líderes, intelectuales y dirigentes siguen hablando de “caídos de lado y lado” y sosteniendo que solo se trató de ciertos “excesos”.
Cuando el presidente Gabriel Boric otorgó en julio en España una distinción honorífica al jurista Baltazar Garzón -quien hizo que Pinochet fuera detenido en 1998 en Londres en nombre de la justicia universal de las Naciones Unidas-, la derecha chilena reaccionó escandalizada y presentó un reclamo formal ante la Cancillería. “El reconocimiento a Garzón es una vergüenza”, dijo un diputado. “Es una provocación”, dijo otro. No perdonan a Garzón: no le perdonan haber mancillado la figura del “tata” Pinochet. Todo esto no es privativo de la derecha: se ocultó todo durante tantos años, se clausuró tan sistemáticamente esa memoria, que hoy día sale gratis el negacionismo, o relativizar los hechos, o aplicar el viejo sistema de los empates.
La paradoja es terrible: Chile es probablemente el único país del mundo en el cual no existe conciencia aún de lo monstruoso que fue el régimen de Pinochet. Se corrieron todos los límites imaginables del bien y del mal, ni Calígula ni Nerón llegaron a extremos semejantes. Los alemanes se han dedicado durante décadas, día a día, mes a mes, año a año, a recordar el holocausto hitleriano, en películas y ensayos y novelas, en fotografías y cuadros y monumentos, en museos y ceremonias y memoriales. El holocausto chileno, en cambio, ni siquiera tiene nombre. Esa es la frivolidad que se instaló con el peso de la noche, una frivolidad que continúa campeando hoy, como si nada nunca hubiera sucedido.