Tu y yo podemos tener diferencias políticas, ideológicas, religiosas o de cualquier tipo, pero eso no quiere decir que yo te vaya a desear que te mueras o te pase algo malo.
Jamás.
Bienaventurado el papá qué se dedica incansablemente por el bienestar de sus hijos. Los proveedores, amorosos, los presentes y sobre todo, los que siempre están dispuestos a ser cabeza.
¡Feliz día!