Sacrificar un don y un talento en esta vida por miedo a ser criticado o por ser un vago, es una rotunda insolencia y te aseguro que al final de la vida no habrá forma de borrar el hubiera.
Siempre que hagamos algo para ayudar al más débil desde el corazón y no desde la doble intención, el tiempo o dinero invertido vuelve multiplicado. Tengo pruebas y cero dudas