@PalomaValenciaL Paloma, la admiraba, creía que era la mejor senadora del país. Hoy me decepciona: su campaña ha sido un desastre y, peor aún, divide a la derecha sin ser capaz de apoyar a Abelardo. El afán de poder sacó lo peor de usted. ¿Igual a Cepeda, el mayor enemigo de Uribe? No entiendo.
7. Pero ojo:
Si rompen la autonomía del Banco de la República, si se cae el sistema de salud o si revientan los escándalos, todo se puede ir al piso.
8. Colombia no va bien gracias al gobierno. Colombia sobrevive a pesar del gobierno.
5. Las reformas (salud, pensiones, laboral) no han pasado como Petro quería.
Gracias a eso, inversionistas siguen apostando por Colombia.
6. También nos ha salvado el entorno externo:
Buenos precios del petróleo, oro y café, turismo en recuperación y un dólar más débil.
🚨 SORTEO INTERNACIONAL 🚨
Vamos a sortear la camiseta de Fede Valverde entre todos los que:
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El ganador se anunciará el 13 de enero.
La polarización impide el diálogo, rompe el debate, nos impide avanzar colectivamente y nubla la Comunicación, generando sesgos.
Dos ejemplos de esto son los informes de reservas técnicas de las EPSs de @supersalud o el debate sobre el proyecto de ley sobre topes de crecimiento interanual en impuestos prediales. En ambos casos la información presentada es sesgada, errónea o justificada con sesgo desde una u otra orilla
En esta columna clarificamos el tema de los topes a los prediales. Pero por un compromiso democrático, evitemos esa forma antipática y errónea de debatir, comunicar y construir política y regulación pública.
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En adición se comente un error conceptual al decir que por pagar intereses de deuda hay menos espacio para la inversión dada la regla fiscal. FALSO !! Los intereses de deuda entran en el déficit total pero no en la meta de regla fiscal que es sobre el resultado primario (son intereses de deuda) y no sobre el déficit total.
Más bien hay que priorizar la inversión pública sobre los gastos corrientes, y particularmente atraer inversión privada para que no se siga contrayendo al 33% real!!!
Esta es una medida que francamente tiene mucho de discusión:
1. Claramente recauda recursos de la sociedad adicionales según el marco fiscal de 0,2 % del PIB. Luego efectivamente implica una carga tributaria adicional para la sociedad.
2. Tiene un impacto inflacionario de 0,21 puntos porcentuales adicionales, elevando el costo de vida para todos según @MinHacienda al elevar precios de productos como pan, bocadillos, arequipe, salchichón, entre otros
3. No necesariamente tiene impacto de beneficio en la salud pública. Sobre esto hay estudios encontrados y evidencias de algunas naciones que lo han aplicado donde no existe tal efecto. En esto por lo menos el impacto es dudoso.
4. Conceptualmente y para quienes creemos en la libertad, no debe ser el estado quien nos diga o incentive por la vía tributaria a comer algo en particular o dejar de hacerlo. Mejor sería un estado promoviendo campañas de vida saludable o consumos saludables antes que forzarnos por la vía de un impuesto inflacionario y con resultados no plenamente comprobados. Prefiero la libertad de decidir, debidamente informada.
5. Sobra decir que puede tener efectos regresivos. Puede ser un costo adicional y elevado a los más pobres.
Vale la pena hacer un debate académico y de evidencias sobre el tema de impuestos “saludables” para futuras reformas, antes que aceptar esto como “verdad revelada”.
La duda es “saludables” para que?
Muchos indignados con el #DiaSinIVA. Mi postura es filosófica: creo en el individuo y su capacidad de tomar decisiones y asumir riesgos y responsabilidades y desconfío de quienes, mirando hacia abajo y desde el poder que tienen en el Estado, creen que pueden tomarlas por ellos
La cuarentena fue una medida que buscaba principalmente ganar tiempo para prepararnos y aumentar el número de unidades de cuidados intensivos. No puede ser que después de casi 70 días de cuarentena nos digan que no se hizo la tarea de aumentar las UCIs.
Tenemos que proteger a las empresas y a la economía, es la mejor forma de proteger a los hogares colombianos contra una enfermedad más peligrosa que el COVID-19, el hambre.