Presidente, muchas razones:
- Las consecuencias económicas previsibles son la quiebra ahí si, irrefutable del sistema, por cuentas abiertas.
- Porque la función esencial de aseguramiento se rompe y la reforma no plantea una sustitución viable y completa.
- Porque esa reforma no plantea un sistema de alta calidad, ni tiene en cuenta el verdadero contexto actual ni los logros del sistema. Podría incluso ocasionar un caos letal en la atención de los pacientes.
- Porque las capacidades, logística, redes, relaciones comerciales y financieras que tienen las EPS no pueden ser reemplazadas por esos equipos precarios que propone.
- Porque deja en riesgo gravísimo y expuesto el flujo de dinero a la corrupción en las regiones.
- Porque en lugar de lograr mejoras en los honorarios médicos, empareja a la baja a todos, rompe con derechos adquiridos y establecería “tarifas” desfasadas con la economía. Los médicos quedarían siendo unos agentes del gobierno y pierden independencia y libertad.
- Porque de predictivo y resolutivo no tiene nada. Unos centros primarios de salud no logran eso.
- y finalmente; NO aborda de forma sistemática y metódica soluciones a los verdaderos problemas del sistema.
Retire esa reforma presidente y llame a un CONSENSO a académicos y conocedores sin sesgos extremistas.
Este año no leí. No escribí. No viajé. Tampoco hice ejercicio y dieta, menos. Lo que sí hice fue creer en mi, abrazarme a la vida y encontrar nuevas y diferentes formas de ser feliz.