¡FINAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAL DEL PARTIDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Y UNA VEZ MÁS, CÓMO MANDA LA HISTORIA 🤷🏼♂️🤭: ¡GANÓ CEEEEEENTRAAAAAAAAAAAAAAAAL!
Y cuando Central parecía que no fabricaba más ídolos, apareció un muchacho de afuera con el pelo rolinga, que parecía que jugaba en los 80’, zurdo, amo y señor de la pelota parada, ese que todos los nenes querían ser de grande. Simplemente gracias.