Me parece medio tramposa la idea de que “el feminismo no supo interpelar a los varones”. En su momento más fuerte, el feminismo argentino estaba lleno de chicas de 16, 18, 20 años descubriendo una identidad política que les hablaba directo a la vida. Pedirles que, además de organizar su propio dolor, fueran responsables de traducírselo amablemente a los varones es bastante cómodo.