Sylvia Plath escribió en 1953 que ser mujer es una tragedia. El tiempo pasó y la sensación es la misma porque nadie nos ofrece una solución, a nadie le importa nuestra existencia, no nos escuchan, no quieren saber lo que sentimos, lo que pensamos, lo que soñamos para el futuro.
Que angustia vivir otra vez un casos como el de Agostina y tener que seguir escuchando opiniones totalmente misóginas incluso hablando de una menor. Es una pesadilla sin fin.