Algún día descubrirás que siempre
supe lo que pensabas de mí.
Y entonces, sólo entonces,
comprenderás por qué te dejé atrás.
Por que tú y yo sabemos
que te dolía
verme volar.
Tú me ves así; como una diosa, inalcanzable, pero cuando le doy el primer trago a una cerveza me da hipo y a la segunda me tropiezo con mis propios tacones.