Yesterday, they left some offerings at the beach camp memorial at Papaʻiloa Beach, one of the iconic LOST filming locations where the survivors of Oceanic 815 made their camp.
Hoy hace 22 años que se estrenó #Perdidos.
Hace 22 años una serie irrumpió en el panorama televisivo, se adaptó a él y lo rompió desde dentro.
Partió de una premisa y le dio la vuelta a la ecuación. Puso el foco en aquello que no se ponía. Y la serie que tan solo iba a ser serie se convirtió en fenómeno. Y el fenómeno en leyenda.
#Lost despertó a la audiencia, una internacional, una global e invitó al consumo en masa, ilegal, en sociedad. Su comunidad no fue estadounidense. Ni americana. Fue mundial.
Quien sabía un idioma lo subtitulaba a otro; quien no conocía el ajeno, descargaba el propio. #Lost no entendió de fronteras al igual que no lo entendían sus protagonistas. El posible racismo y clasismo entre supervivientes aguantó en la serie los primeros minutos de contraste entre diferentes. Luego, lo importante primó sobre lo distinto. En la serie y fuera de ella.
La supervivencia, el ser iguales y el compromiso como seres humanos primó sobre ideologías, culturas, lenguas y banderas. Eran un todo en la nada. Porque todos estaban igual de perdidos, igual de solos, igual de iniciados en lo desconocido.
Reunió a distintos en un avión, lo mismo que había roto EEUU tres años antes.
El fan de #Perdidos creó blogs, podcasts, webs, foros, bares, rutas y merchandising. Y lo hizo en una era prestreaming.
Una era de la que también fue pionera estando disponible en la web de @ABC tras su emisión y en iTunes. Fue la primera vez que una serie popular pudo descargarse legalmente tan rápidamente después de su emisión.
En retrospectiva, no todos lo vieron venir.
El 22 de septiembre de 2004 The Vindicator Printing Company afirmaba por entonces:
“Tiene un golpe malvado con verdadera urgencia emocional, suspenso que no se detiene y un verdadero don para lo sorprendente (…) ¿Buena televisión? Por supuesto (…) #Lost puede ser una venta difícil para la audiencia televisiva más grande. Pero es probable que los espectadores que lo descubran se sientan atraídos”.
Otros dudaban, como @HuffPost, de su futuro tras su estreno:
“¿Puede mantenerse una premisa tan improbable durante toda una temporada?”.
El tiempo dictó sentencia y demostró que aquella no era tan solo “la serie con el episodio piloto más caro de la historia”. Era algo más, era algo mayor. Y terminaría siendo algo más grande que sus propios creadores durante 6T. Empezó a ser transgresora mientras versaba sobre islas, otros, osos y números. Hace 22 años.
22 años desde que el vuelo 815 de Oceanic Airlines se desvió de su ruta, sufrió un accidente aéreo y 48 supervivientes terminaron en una isla desierta.
El avión les cambió las vidas.
La isla les dio unas nuevas.
Lo que allí vivieron les marcaría…
Para siempre✈️🌴
Y su historia marcaría un antes y un después en la televisión.
Han pasado 22 años y es justo afirmar que #Perdidos arrasó con lo establecido y cambió la historia de la televisión. Lo hizo sin proponérselo, posiblemente sin preverlo.
Evangeline Lilly recordaba en @gettinglostdoc en 2024 lo importante que fue #Perdidos para la historia de las series. Su protagonista apuntó:
“Nos pasamos seis años planteando las grandes preguntas de la vida. Las preguntas clave: ¿por qué estamos aquí? ¿Qué es esto? ¿Cuál es nuestro propósito? (…) Pero esa respuesta es la misma que las grandes religiones del planeta llevan miles de años buscando, y se le pidió a una serie de televisión que contestara a aquello (…) #LOST pidió hacer introspección y buscar tus propias respuestas. Creo que no hay manera más noble de dejar que la gente siga con su vida después de haberte acompañado que decirles: ‘las respuestas están en ti, ve a buscarlas’”.
22 años después no se ha repetido su historia. Su fenómeno. Su legado.
Fue suyo. Y luego nuestro. Para siempre.
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