No es nada...
Os traje dulces caseros...
— Lo dijo con un poco de timidez, pero ha dejado la bandejita sobre la mesa.
¿Pastillas para la alergia? No sabe de eso...pero ¡Quizás pueda ayudarla de otra manera! —
ㅤㅤㅤ Aaaah, le da hasta pena usarlo para limpiarse, con lo bonito que es. *🥹
ㅤㅤㅤ“ Achias, shi. ”
ㅤㅤㅤ Habrá que buscar en la cocina por si hay pastillas para la alergia.
— Ladeó la cabeza confusa, no entendía muy bien a qué se refería Vergil, pero asintió, probablemente algún detalle que se le escapaba. —
Comprendo...
Así lo haré, lo cierto es que me llama la atención ver a esta especie en esta zona... No suelen salir de zonas rocosas, +
—Hmm.
Asintió sin más, él no necesitaba más explicaciones, ni aunque las hubiera. Escudriñó unos segundos más de lo necesario el rostro de Scarlett, con una intensidad que quizá no pretendía.
—No, no es eso. Algo ha cambiado en ti. Algo más esencial, más ambiguo.
Ocurre algo más, como de costumbre.
— Por primera vez en mucho tiempo, ella estaba sonriendo de corazón, pues acciones propias podrían ayudar, aunque sea a un lugar, a mantenerse un poco más vivo. —
¡E-está bien! Entonces así lo haré. H-hay partes... Que reparar ¡Pero yo me hago cargo!
— Mencionó emocionada, aunque pronto se dio cuenta de su propia cambio de humor, terminando por "toser suavemente" y volver a su compostura. —
T-te iré manteniendo al día... Y también si +
Extendió uno de sus brazos, un gesto que extendía la invitación de un modo tan sencillo.
—Yo mismo te ofrecí tener el lugar a tu disposición, de modo que... — aunque pretendía poner esa misma distancia, física y emocional, tratándose de aquello simplemente no era capaz.
¿Algo...distinta?
— quizás se debe a sus ojos rojizos, los cuales suelen activarse cuando usa su poder. —
O-oh... Perdón, e-estoy bien. Suele... Ocurrirme a menudo, pero no te preocupes, no es nada malo.
— Mencionó, dedicándole una suave sonrisa. —
Sentí una fuerte +
Deslizó la Yamato ya enfundada hacia el interior de su gabardina con un elegante movimiento, girándose de inmediato hacia la mujer.
—Ya había terminado — repuso, en un tono calmado.
Su actitud se había suavizado mucho desde que ella le pidió ayudarle a restaurar su antiguo