Estoy en el momento más tranquilo de mi vida ahora mismo. No reacciono a nada. Simplemente me quedo en mi propio carril, ordenando mi vida y aprendiendo a estar ahí para mí.
Vas creciendo y no es broma que empiezas a valorar hasta lo más sencillo. Una palabra, las risas con tu gente, un abrazo de mamá, que pregunten cómo vas con tus cosas, un perdón, un te quiero. Son cosas demasiado sencillas, pero que te cambian la vida.