La reanudación de un diálogo no se da mediante palabras, sino del silencio, de no obstinarse, de empezar de nuevo con paciencia a escuchar a la otra persona, sus agobios, lo que lleva dentro. La curación del corazón comienza con la escucha.
Quiero llorar porque siento que todo en la vida me sale mal, siento que doy todo lo mejor de mí y aún así no es suficiente para las personas. Siempre hago todo mal, y es tan desgastante intentar e intentar para siempre fallar una y otra vez.