Yo antes de renunciar a alguien, me quedo, me gasto, me rompo, y lo intento todo, hasta que ya no hay ni un gesto al que aferrarse, ni una excusa para quedarse.
hoy mi abuela me dijo: no tengas miedo de gastar dinero en entradas de conciertos y viajes. Tené miedo de envejecer y darte cuenta de que al único lugar al que fuiste fue al trabajo. Y estoy totalmente de acuerdo.