¿Cómo que “y punto”? ¿Quién te crees para hablarle así a la gente? ¿Estamos luchando por salir de una tiranía para ahora tener que calarnos el mismo tono autoritario, arrogante y prepotente de quienes se llenan la boca hablando de cambio?
Bájate de esa nube, @LesterToledo. Quienes llevamos años resistiendo este desastre, perdiendo familia, oportunidades y hasta la vida, no vamos a tolerar egos inflados ni delirios de grandeza de nadie. Aquí nadie tiene corona ni derecho a tratar al país como si fuera su finca. Ubícate
El día que Estados Unidos entró a Venezuela a capturar a Maduro, cientos de políticos españoles ponían su grito al cielo diciendo que era para “robarse el petróleo”.
Al final, quien realmente se lo estaba robando era Zapatero.
Diez años llevamos denunciando las operaciones de Zapatero en Venezuela.
DIEZ AÑOS.
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Vídeo: @MariaCorinaYA
Enlaces e imágenes: algunos de mis artículos.
Diálogo o Democracia
El Mundo, 6 junio 2016
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Gasecito
El Mundo, 26 junio 2017
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Amigo Pedro, presidente Sánchez
El Mundo, 6 febrero 2019
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Pero los cubanos si podían manejar nuestro registro civil y nuestras notarías. Los cubanos si se podían llevarse gratis nuestro petróleo Los militares cubanos si podían dar órdenes a los soldados venezolanos. Ah! Y los cubanos eran quienes “cuidaban” a Maduro. Pero eso no te molestaba…
Está imagen refleja una sola cosa.
No deseamos salir del régimen, un puñado de estudiantes solos prácticamente, era para que a esta hora las calles de Caracas y el resto del país estuvieran a reventar.
😫😫😭😭🤬😤
El país debería estar incendiado por esa madre, pero al contrario, ella será un número más, y en pocas semanas la gente dejará de hablar de ella, en 6 meses solo será parte de un cuento y en 1 año nunca más la vuelven a nombrar.
Hoy Venezuela despide a la señora Carmen Teresa Navas.
No murió solo una madre; se apagó una mujer que convirtió el dolor en coraje y la desesperación en denuncia.
Durante meses buscó a su hijo Víctor Hugo; recorrió cárceles, tribunales y oficinas de un Estado que le respondió con silencio, humillación y mentira. Nunca dejó de exigir verdad. Nunca se rindió. Nunca dejó de luchar.
Carmen nos deja una lección inmensa de perseverancia y dignidad. Una mujer de más de 80 años enfrentó, sola y sin miedo, a todo un aparato de terror que quiso borrar a su hijo y quebrar a su familia. No pudieron.
Su voz se convirtió en la voz de miles de madres venezolanas que hoy buscan a sus hijos desaparecidos, presos, perseguidos o asesinados por el régimen criminal.
La muerte de Carmen Teresa no puede separarse del sufrimiento, la crueldad y la impunidad que marcaron los últimos meses de su vida. Venezuela tiene el deber moral de recordar su nombre y el de Víctor Hugo. Porque un país que olvida a sus víctimas corre el riesgo de acostumbrarse al horror.
A su familia, mi abrazo infinito, y las oraciones de una nación que los acompaña.
Y a nosotros, una obligación: que exista justicia, memoria y reparación. Y que nunca, jamás, se repita este horror.