Quien nunca tuvo aprendió a disfrutar de lo mínimo. No importa ropa cara, no importa comida cara y regalos, si al final lo que se disfruta son las pequeñas cosas.
La gota que derramó el vaso no es el enojo, es el cansancio, porque cuando uno se cansa la mentalidad cambia, no avisas, no persigues, no ruegas, no esperas, no corres, no te interesa más, sólo cierras el libro, apagas la luz, bajas el telón y punto final.