Sin derecho al error, sin derecho a una segunda oportunidad, sin espacio para la empatía. «Hudson Williams, el (demasiado) alto precio de la fama» Fragmento del Artículo por Paris Match. #IstandwithHudsonWilliams
Desde el estreno del primer episodio de Heated Rivalry (la peor parte de las redes sociales) decidieron convertir al joven en su chivo expiatorio. Entre insultos racistas y desinformación, ha sido considerado demasiado extrovertido, demasiado ruidoso, no lo suficientemente queer, demasiado asiático, no lo suficientemente asiático, demasiado blanco o no lo bastante blanco.
«Estas personas irrespetuosas dicen: “Que se joda ese tipo”, y yo me pregunto: “¿Por qué la gente me odia?”. Además, circulan todas estas noticias falsas sobre mí. Y me pregunto por qué ya existen noticias falsas sobre mí», confesó (Hudson) en enero a la revista Wonderland.
Hasta ahora, había logrado mantenerse a flote, continuando su camino a pesar de las tormentas y encadenando nuevos proyectos. Pero el domingo los ataques alcanzaron una nueva dimensión (...) Por una imagen que lo muestra rodeado de compañeros en lo que parece ser una fiesta escolar de fin de curso. Los rostros de los presentes están cubiertos de dibujos, nombres e inscripciones. Y Hudson aparece fotografiado con un símbolo que, evidentemente, provocó consternación y controversia.
Una fuente explicó que la fotografía se remonta a los años de secundaria del actor y dijo que Hudson «no tenía idea de lo que estaba dibujado en su rostro en ese momento». Añadió además que «ese símbolo ofensivo es el resultado de dibujos inapropiados garabateados unos sobre otros por otros adolescentes, con el objetivo de provocar risas y reacciones de shock».
Una estupidez adolescente que, según un amigo citado por el tabloide, «no refleja ni ha reflejado jamás las convicciones, los valores o el carácter de Hudson».
Aunque no hizo declaraciones públicas directas sobre el escándalo, una fuente afirma que el actor es consciente del carácter «inexcusable» de la imagen, que «comprende el dolor y la decepción causados y que lo lamenta profundamente». También señala que «no aprueba ni respalda las inscripciones ofensivas dibujadas sobre su cuerpo y reconoce la gravedad del símbolo que aparece en la fotografía».
Sin excusar la falta de criterio ni minimizar la gravedad de ese símbolo, también resulta legítimo cuestionar la difusión de esta imagen.
En primer lugar, porque se trata de una fotografía privada perteneciente a un grupo posiblemente menor de edad en aquel momento. En segundo lugar, porque fue recuperada de la cuenta de redes sociales de otro estudiante, lo que implica que internautas revisaron perfiles de personas relacionadas con el actor en busca de material comprometedor.
Y finalmente, porque la fotografía no fue difundida para educar o abrir un debate sobre comportamientos condenables en una época marcada por el aumento del antisemitismo, sino para perjudicar al actor.
Como prueba de ello, el mensaje publicado por una cuenta anónima que aparentemente fue la primera en divulgar la imagen y que afirmó que «su trabajo ya está terminado». Otro usuario respondió: «Espero que funcione esta vez».
Una muestra de odio en línea cada vez menos disimulado, símbolo de una época en la que los seguidores de celebridades se enfrentan entre sí mientras predican una moral absoluta, participando al mismo tiempo en comportamientos igualmente cuestionables. Sin derecho al error, sin derecho a una segunda oportunidad, sin espacio para la empatía.
En este contexto, algunos admiradores de Hudson Williams compartieron capturas de mensajes en los que ciertas personas deseaban abiertamente su muerte.
Quienes han salido en defensa del actor recuerdan un elemento que, según ellos, ha sido ignorado en gran parte de la controversia: fue precisamente este adolescente de origen canadiense y coreano quien terminó con el símbolo nazi dibujado en la frente sin haber dado su consentimiento.
Otras personas racializadas han compartido experiencias similares de su adolescencia en comunidades norteamericanas predominantemente blancas, recordando situaciones en las que sintieron la necesidad de adaptarse o guardar silencio para integrarse.
El propio Hudson Williams habló un poco sobre ello en enero, durante el pódcast Shut Up Evan:
«Lo que realmente me avergüenza es cuando intenté hacer ciertas cosas para encajar y me sentí poco auténtico. Cuando se trata de probar cosas que me inspiran, no me avergüenzo, pero hacerlo únicamente para pertenecer a un grupo fue, lamentablemente, vergonzoso».
En la misma entrevista también contó que, durante esa época, intentó formar parte de «los chicos».
Sus seguidores también destacan sus posiciones actuales. Ya convertido en un joven adulto educado y consciente, ha apoyado publicaciones críticas con las políticas de Donald Trump y ha compartido libros y películas con mensajes sociales contundentes.
La más reciente fue hace apenas unos días: La Peste, un thriller psicológico cuya temática resulta especialmente pertinente en este contexto, al abordar el acoso entre adolescentes que termina convirtiéndose en un juego cruel.
Aun así, la situación sigue siendo complicada para Hudson Williams.
En Instagram, tanto los fans como buena parte del público parecen posicionarse a su favor, describiendo el episodio como una estupidez adolescente y pidiendo que se juzgue al actor por quien es «hoy».
«Cada mes veo a personas empeñadas en desacreditarlo, y eso me rompe el corazón. Espero sinceramente que esté bien. Tiene solo 25 años, lleva seis meses siendo famoso y está pasando por todo esto… Que Dios lo proteja del mal. Amén»
🔗https://t.co/QCQca9nmBH
@CinnaHud Wait.
According to this post and comments, the Peloton ad was taken down coz it's been exactly 8 weeks.
The contract is up. Just bad timing.
https://t.co/19tClGNKoX