Año 1968. Orson Welles aparece en El Show de Dean Martin y, en pleno programa, hace algo que hoy resultaría inimaginable en televisión. Sentado ante el espejo de un camerino improvisado, empieza a maquillarse delante del público. Se pone nariz postiza, cejas, peluca, bigote, perilla y un atuendo mientras explica quién es Falstaff. En apenas cuatro minutos, Welles desaparece y aparece ante tus ojos uno de los grandes personajes de Shakespeare. Después se levanta y recita, ya convertido en Sir John Falstaff, el célebre elogio del vino de Jerez de su obra Enrique IV. Welles era así de camaleónico. Le fascinaban las prótesis, los postizos y el maquillaje, y dominaba el arte de transformar no solo su cara, sino también su voz, sus gestos y hasta su cuerpo. ¿Te imaginas hoy a un genio del calibre de Welles interpretando a Shakespeare en horario de máxima audiencia? ¡Qué televisión aquella!
@SridharRavi90 I also think about Navin Mozart at this moment. A single guy has done enormous amount of work to bring Raja’s Background scores. Enna, romba aarva padrathu naala sometimes his channels get copyright strike (multiple times, multiple channels all have gone to dust).