Parece que a la única joven que le cumplieron lo de "vivir sabroso" fue a Juliana Guerrero. Al resto de jóvenes colombianos los despreciaron enalteciendo y llenando de poder a una mujer que representa el fraude, el nulo esfuerzo por salir adelante honradamente. Eso premian...
Oigan los petristas que denunciaron a James y Lucho Díaz por “traición a la patria” no querrán extender la denuncia a @petrogustavo que ese SÍ TRAICIONÓ A LA PATRIA.
Si fuera un gobierno de derecha el que negociara el país con asesinos como los del clan del golfo, la izquierda ya estaría convocando a movilizaciones en distintos puntos del país.
Se convirtieron en lo que juraron destruir: negociar impunidad con los paracos. Silencio absoluto
La noticia de hoy (dentro de algunos círculos intelectualoides) es que Abelardo usa bótox y no que el Pacto Histórico tiene fuertes vínculos con paracos. Me encantan su robustez moral y sus prioridades. 🫶🙂
No creo que Cepeda hubiera perdido muchos votos si la investigación de Caracol sobre el Clan del Golfo hubiera salido antes de las elecciones. Este país está anestesiado y ya nada sorprende a nadie.
Y buena parte de quienes votaron por Cepeda por convicción ideológica habrían votado por él de todas maneras. Para ellos, Petro puede negociar con criminales, desmontar la inteligencia y entregar territorio, pero votar por alguien de derecha sigue siendo el pecado imperdonable.
Prefieren votar por el diablo antes que admitir que la derecha tenía razón.
Hay que hacer la paz con violadores de niños como Tornillo o asesinos seriales como Timochenko, pero a la tía que votó por Abelardo hay que tenerla de enemiga para siempre.
La brújula moral de la gente de izquierda es de juguete.
Prepárense para cuatro años de amnesia selectiva del petrismo: los mismos que pasaron todo un gobierno mirando hacia otro lado ante escándalos y excesos volverán a asumir el papel de faros
morales implacables con este gobierno entrante.
Es indignante la incoherencia del petrismo. Durante cuatro años no hubo grandes marchas por el desastre del Icetex, la crisis de la salud, la corrupción de la UNGRD o casos como el de Juliana Guerrero.
Ahora quieren salir a las calles por cada anuncio de un gobierno que ni siquiera ha empezado. Están en su derecho, pero su indignación selectiva los deja muy mal parados.
Tres autocríticas que, a mi juicio, tendrá que hacer la campaña de Iván Cepeda:
1) Aída Quilcué no generó entusiasmo ni logró ampliar la base electoral. Por el contrario, produjo rechazo en algunos sectores.
2) La insistencia en una constituyente terminó generando un profundo problema de credibilidad. Aunque la campaña intentó tomar distancia de esa idea al final, para muchos colombianos Cepeda ya había quedado asociado a la posibilidad de una constituyente.
3) La presencia de Gustavo Petro no le hizo ningún favor a la campaña. Sus declaraciones incendiarias, su tono confrontacional y la permanente radicalización del debate mantuvieron viva la polarización y dificultaron que Cepeda conquistara a los sectores moderados e indecisos.
Las derrotas también exigen autocrítica. Y gran parte de las razones de la derrota de hoy se explican por decisiones tomadas dentro de la propia campaña.