Si algún día pensás que no te amé,
que Dios te muestre cómo lloré
cuando te solté porque no te solté
por falta de amor, te solté con el
corazón lleno de amor.
Me dolió que no lucharas por mí,
pero me dolió aún más
que no te costara nada perderme.
Esa manera de soltarme
como si nunca hubiera significado
ni un poco.
Aspiro a una vida tranquila porque ya viví demasiado tiempo en medio de la ira, el caos y el desorden. Hoy elijo la calma, los límites y la distancia de todo aquello que me roba estabilidad. Entendí que mi paz no es un lujo: es una necesidad que voy a cuidar.