No controlas el viento, ajustas las velas.
No controlas el destino, ajustas tu actitud.
No controlas el final, ajustas cómo vivir bien.
No controlas lo que dicen de ti, ajustas tu reacción.
No controlas el pasado, ajustas lo que haces con él.
La tierra tiembla en distintos rincones del mundo y, con ella, tantas vidas. Personas que se van, familias que lo pierden todo, hogares llenos de recuerdos y futuros que desaparecen en apenas unos segundos.
Venezuela, Colombia, Indonesia, Granada… nombres distintos para un mismo dolor. Ojalá nunca olvidemos que, bajo nuestros pies, no existen fronteras. Somos la misma humanidad, frágil y pasajera. Cuando la tierra tiemble para uno, que el mundo entero sepa abrazarlo. Que cada tragedia nos recuerde que habitamos la misma casa. Seamos un solo mundo cuando más nos necesitamos 🙏
Y de pronto…
me convertí en esa persona.
La que ya no responde al instante.
La que se va cuando la energía cambia.
La que no ruega conversaciones vacías.
Aprendí a disfrutar el silencio.
A encontrar refugio en mi propia compañía.
Dejé de explicarme tanto.
De perseguir a quien no veía mi valor.
Entendí que distancia
no siempre es frialdad.
A veces es protección.
Ya no fuerzo vínculos.
No mendigo atención.
No corro detrás de lo que no fluye.
Hoy elijo quién tiene acceso a mí.
Quién se queda.
Y a quién suelto.
Porque estar solo
no da miedo.
Lo que da miedo
es quedarte donde te drenas.
Y si proteger mi paz
me hace parecer distante…
Que así sea.
Prefiero mi calma
que compañía que pesa. ✨
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Qué hermosa te ves…
y no porque el espejo marque menos cifras,
sino porque un día decidiste abrazarte sin condiciones,
mirarte con compasión
y llamarte por tu verdadero nombre: amor propio.
Qué luminosa caminas…
y no es la tela que cubre tu cuerpo
ni la marca que adorna tu figura,
es la energía serena que brota de tu centro,
esa frecuencia suave que solo emite quien se ha reconciliado consigo misma.
Qué elevada te percibo…
y no creciste en estatura,
creciste en conciencia.
Te superaste a ti,
cruzaste tus propias sombras
y ahora tu espíritu florece firme,
como árbol que entendió sus raíces.
Qué ligera se siente tu presencia…
y no es por peso que soltaste del cuerpo,
sino por las cargas que liberaste del alma.
Miedos antiguos, culpas heredadas,
expectativas que no eran tuyas…
todo eso lo dejaste atrás
y por eso hoy fluyes como brisa.
Qué fuerza tan bella habita en ti…
y no se mide en tallas ni en proporciones,
se mide en la seguridad con la que avanzas,
en la paz con la que sostienes tu mirada,
en la dignidad con la que honras tu historia.
Nada de lo que eres se explica
por profesión, por dirección,
por paredes que te rodean
o por etiquetas que el mundo inventa.
Lo que hoy se ve en ti
es el reflejo de una mujer que se encontró,
que se eligió,
que se liberó,
que se ama...
y decidió caminar con el alma despierta.
Dijo una vez Giannia Daimont: "La vida no te prepara para los golpes silenciosos, para soltar lo que amas o aceptar cicatrices que nadie más entiende. No hay manual para el fracaso, la soledad o la incertidumbre. Tampoco te advierte que la felicidad es efímera y que el tiempo vuela cuando amas. Pero quizá ahí está su lección: no se trata de estar listo, sino de aprender sobre la marcha, de encontrar belleza incluso en el desorden."
Todo empieza dentro de ti. Lo que piensas, lo que crees, lo que te repites cada día. No puedes atraer algo que en el fondo no crees merecer. Ámate un poco más, cree un poco más, confía un poco más. Tu nueva realidad comienza con lo que te dices cuando nadie escucha.
Confiar en ti mismo, incluso cuando no sabes cómo te sucederán las cosas, es una manera poderosa de hacerle saber al universo que estás listo para recibir. Lo que está destinado a ti se está abriendo camino. Todo está a tu favor. Confía en ello.
Sir Anthony Hopkins dijo una vez…
Deja ir a la gente que no está lista para amarte.
Esto es lo más difícil que tendrás que hacer en tu vida y también será lo más importante.
Deja de tener conversaciones difíciles con personas que no quieren cambiar.
Deja de aparecer para las personas que no tienen interés en tu presencia.
Sé que tu instinto es hacer todo lo posible para ganar el aprecio de los que te rodean, pero es un impulso que roba tu tiempo, energía, salud mental y física.
Cuando empiezas a luchar por una vida con alegría, interés y compromiso, no todo el mundo estará listo para seguirte a ese lugar.
Eso no significa que tengas que cambiar lo que eres, significa que debes dejar ir a las personas que no están listas para acompañarte.
Si eres excluido, insultado, olvidado o ignorado por las personas a las que les regalas tu tiempo, no te haces un favor al seguir ofreciéndoles tu energía y tu vida.
La verdad es que no eres para todo el mundo y no todos son para ti.
Esto es lo que hace tan especial cuando encuentras a personas con las que tienes amistad o amor correspondido.
Sabrás lo precioso que es porque has experimentado lo que no lo es.
Hay miles de millones de personas en este planeta y muchas de ellas las vas a encontrar a tu nivel de interés y compromiso.
Tal vez si dejas de aparecer, no te busquen.
Tal vez si dejas de intentarlo, la relación termine.
Tal vez si dejas de enviar mensajes, tu teléfono permanecerá oscuro durante semanas.
Eso no significa que arruinaste la relación, significa que lo único que la sostenía era la energía que solo tú dabas para mantenerla.
Eso no es amor, es apego.
Es dar una oportunidad a quien no lo merece!
Tú mereces mucho más.
Lo más valioso que tienes en tu vida es tu tiempo y energía, ya que ambos son limitados.
A las personas y cosas que le des tu tiempo y energía, definirá tu existencia.
Cuando te das cuenta de esto empiezas a entender por qué estás tan ansioso cuando pasas tiempo con personas, actividades o espacios que no te convienen y no deben estar cerca de ti.
Empezarás a darte cuenta que lo más importante que puedes hacer por ti mismo y por todos los que te rodean, es proteger tu energía más ferozmente que cualquier otra cosa.
Haz de tu vida un refugio seguro, en el que solo se permiten personas “compatibles” contigo.
No eres responsable de salvar a nadie.
No eres responsable de convencerles de mejorar.
No es tu trabajo existir para la gente y darles tu vida!
Te mereces amistades reales, compromisos verdaderos y un amor completo con personas saludables y prósperas.
La decisión de tomar distancia con personas nocivas, te dará el amor, la estima, la felicidad y la protección que te mereces.