A veces pienso que no todo lo que publicamos es buena idea. No me refiero a los contenidos informativos o de entretenimiento, sino a lo que mostramos de nosotros mismos: qué hacemos, dónde estamos y cómo vivimos,me he preguntado muchas veces a dónde va toda esa información que compartimos. Porque más allá de ser simples publicaciones, también son patrones: fragmentos de nuestro comportamiento que, reunidos, pueden decir mucho más de lo que creemos. Y en ese proceso, surge una inquietud más profunda: que alguien, en algún lugar, pueda aprender exactamente cómo y por dónde tomarnos… para volvernos más dóciles, más maleables.
Dices que el mundo está hecho mierda, y por lo visto tal vez sea así, o tal vez no, no sabría con certeza, pero lo que sí sé es que las palabras que dicen son un reflejo de cómo piensas y como eres.
Tal vez esa idea de que el mundo está hecho una mierda es una manera en la que vives tu propio mundo.
Y de no ser así, porque no debatir y usar las palabras adecuadas para expresarte.