En #ElSilmarillion de #JRRTolkien Las fuerzas del mal triunfan seguido. Pero enmarañada en la oscuridad se encuentra velada y pequeña la #Esperanza de los Pueblos Libres de la Tierra Media, materializada mucho después en #ElRetornoDelRey
Como en la vida real ¿no?
#AurëEntuluva
💥 Esto de BIELSA sobre las charlas a los jugadores de URUGUAY es BRUTAL
Deja a los futbolistas prácticamente como LERDOS… y razón no le falta:
“Las charlas eran fraccionadas y NUNCA superiores a 10 minutos. Consulte con expertos para adaptarme a mentalidades más jóvenes y me dijeron que las charlas debían ser MÁS CORTAS y en DÍAS DISTINTOS para no sobreexigir la ATENCIÓN de los jugadores”
😡 Que un profesional (de Uruguay o de cualquier equipo o selección) que cobra MILLONES sea incapaz de prestar atención a unas charlas/vídeos de menos de 10 minutos es una VERGÜENZA
Hermanos, si quieren entender lo esencial del cisma en el que han incurrido los Lefebvristas, presten atención a esta breve pero fundamental explicación de @fraynelson
Luis Enrique explicó que reduce al MÍNIMO los mensajes para jugadores, y muchos lo interpretaron como si fuesen idiotas, TikTok, etc.
Pero es un consejo *inteligente* para cualquier comunicación.
La comunicación SIEMPRE debe medirse desde el receptor. Pero la tentación del emisor es la contraria: ¡la juzgas desde lo que dices! Celebras que metiste veinte ideas en tu charla. Pero… ¿Y si nadie te escuchó? ¿Y si nadie recuerda luego esas ideas?
Comunicar no es decir. Es transmitir.
Ejemplo: damos una lista de consejos a padres primerizos: ¿sus hijos están más protegidos si la lista tiene 100 consejos desperdigados o si tiene solo los 7 más importantes?
Y eso vale para padres primerizos, futbolistas y todos nosotros.
FIN DE LA ERA BIELSA EN URUGUAY
Ayer escribí que no esperaba que Marcelo Bielsa se fuera destapando internas ni señalando jugadores.
Y así fue.
En la conferencia se hizo responsable del fracaso. Defendió al plantel hasta el último día, como ya lo había hecho en la Copa América, y evitó convertir a alguien en el villano de la historia. Podría haber expuesto muchas cosas. Eligió no hacerlo.
Fue coherente con lo que mostró durante toda su carrera. Un señor.
Pero, entre líneas, confirmó algo que muchos intuíamos: durante estos años hubo una tensión permanente entre su forma de entender el fútbol y la forma en que parte del entorno uruguayo lo vive.
Dejó varias frases que merecen análisis:
Los jugadores le pidieron reducir las charlas a 10 minutos porque se saturaban mentalmente.
Los Jugadores luego pidieron interrumpir las charlas, porque no les gustaban.
Los jugadores le pidieron entrenar todos juntos, aunque eso significara menos tiempo efectivo de trabajo.
Bielsa aceptó, porque entendía que un entrenador también debe adaptarse a su grupo.
Eso describe un choque entre dos maneras completamente distintas de entender el profesionalismo. Bielsa pertenece a una escuela donde cada detalle importa. Donde cada minuto de entrenamiento suma. Donde analizar al rival, corregir errores y repetir movimientos no es un castigo, sino parte del trabajo.
Uruguay, lleva años funcionando bajo la lógica de hacer las cosas como “siempre fueron”. Donde el talento suele compensar carencias de método. Donde el vestuario tiene un peso enorme. Donde adaptarse al grupo pesa más que transformar al grupo.
Y cuando se le complicó el vestuario, (o se lo complicaron), no logró acomodarlo. Incluso intentando ceder, escuchar y darle al grupo parte de lo que pedía.
Sigo pensando que perdimos una oportunidad enorme de crecer futbolísticamente como selección.
Tuvimos un entrenador obsesivo, metódico e innovador. Admirado en todo el mundo por su capacidad para mejorar futbolistas, profesionalizar estructuras y elevar el nivel de exigencia.
Pero terminó chocando, y perdiendo, contra la uruguayez... la que privilegia la comodidad sobre el cambio, el “siempre fue así” sobre la innovación.
También creo que ligó mal.
A pesar de varios jugadores lesionados, Uruguay fue claramente superior a Arabia Saudita y a Cabo Verde. Pero errores individuales, falta de eficacia frente al arco y circunstancias propias del fútbol terminaron condenando el proceso.
Las chances estuvieron ahí. Los futbolistas no pudieron hacerlas efectivas. El fútbol tiene eso. A veces hacés todo para ganar y no ganás. Otras veces jugás peor y terminás clasificando. Es parte del juego.
Nos quedamos sin Mundial. Y nos quedamos sin saber hasta dónde podía llegar un proceso que pretendía cambiar algo mucho más profundo que un esquema táctico.
Pienso que con un poco más de ganas, apoyo y paciencia de todos los involucrados, esta historia terminaba distinto.
A lo mejor el verdadero final de la era Bielsa no sea esta conferencia, sino la pregunta incómoda que nos deja: Queremos seguir siendo el Uruguay de hoy, o construir el Uruguay que podemos ser?
Fin de la era Bielsa en Uruguay.
Hay una frase de la CONFERENCIA DE MARCELO BIELSA que explica bastante el porqué del fracaso de la selección, no solo en este Mundial, sino en los últimos años.
Parece que TUVO QUE REDUCIR LA INFORMACIÓN QUE LE BRINDABA A LOS JUGADORES PORQUE ESTOS LE DIJERON QUE SE SATURABAN.
Y ahí está, quizás, una de las claves más profundas del problema.
El fútbol de élite ya no se sostiene solo en la capacidad técnica, táctica y física del jugador. Se exige, cada vez más, un alto desarrollo de la capacidad cognitiva: entender el juego, procesar información, adaptarse a una idea, interpretar movimientos y resolver escenarios optando por la toma de la mejor decisión posible.
No por casualidad, la neurociencia ocupa hoy un lugar cada vez más importante en los entrenamientos del fútbol profesional.
Y ahí es donde, muchas veces, el futbolista uruguayo promedio queda en deuda.
No es casualidad que una de las primeras críticas que recibió Darwin Núñez en Inglaterra fue que le costaba comprender los ejercicios de Klopp. No se trataba de correr más o pegarle mejor a la pelota.
¡Se trataba de entender!
Y el futbolista uruguayo no entiende. Hace lo simple. Lo que es fácilmente descifrable por el rival. No se ataca el espacio, no hay un tercer hombre, no aparece un cambio repentino en la orientación del juego, muy de vez en cuando se hace un pase entre líneas, ya nadie tira una diagonal marcando el pase, etc. Lo que hace el futbolista uruguayo de estos tiempos, aún hoy en la selección, es lo sencillo.
Podrá discutirse si Bielsa saturaba, si entrenaba demasiado, si lesionó jugadores, si armó mal la lista o si erró en los cambios. Pero cuando el propio entrenador admite que tuvo que recortar información porque el plantel no la absorbía, el problema deja de ser solamente metodológico.
Porque en la élite, la información no debería saturar: debería potenciar.
Y si Uruguay no pudo procesarla, tal vez el déficit no fue solo del entrenador. Tal vez fue cognitivo. Y eso, en el fútbol moderno, también se paga.
In 2022, Brazilian football legend Ronaldo cycled the Camino Santiago de Compostella to give thanks for his team Real Valladolid getting promoted
A year later, he was baptised a Catholic
Fallaron Pecho Frío, el clon de Rudi Vöeller y Tah… pero el “DT en Pijama” Nagelsmann es el MÁXIMO responsable de esta debacle patética de un titán como Die Mannschäft.
Felicidades Paraguay… pero Francia los va a despachar…
🇫🇷 Mbappe já ameaçou não jogar pela seleção francesa se fosse obrigado a fazer publicidade para Bets!
"Nós somos a seleção francesa, inspiramos muitas pessoas por aí. Muitos de nós vem da periferia, onde isso destrói um número incalculável de pessoas."
Ya lo dije y lo repito, Argentina estaba en uno de los pocos grupos que el primero no jugaba con un mejor tercero y, además, tenía que jugar contra el segundo del único grupo que tenía 2 campeones del mundo. En los papeles a Argentina es al que más difícil se la pusieron, y nadie lloró cuando surgió eso, fueron cosas del azar.
Part - 1
Before the whole Suárez saga blew up, when he publicly turned a large part of Uruguay against Marcelo Bielsa, the record spoke for itself.
Before the fallout:
Wins: 11
Draws: 5
Losses: 3
Then Bielsa made the decision that ultimately caused all the drama. He refused to build the team around a declining Luis Suárez, choosing instead to move towards younger players. Suárez didn’t take it well and went on a public campaign criticising Bielsa, with several players either openly or quietly siding with one of the biggest names in Uruguayan football.
Since the fallout:
Wins: 5
Draws: 7
Losses: 5
People will point to those results and say Bielsa has suddenly become a bad manager. I don’t buy that for a second.
The reality is that once your dressing room becomes divided, results almost always suffer. It doesn’t matter how good the manager is. We’ve seen it happen throughout football history. Tactics can only take you so far when trust inside the squad starts to disappear.
What’s funny is that even during all this chaos, Uruguay’s performances haven’t actually been as bad as people make out. They dominated Saudi Arabia 27 shots to 7, outshot Cape Verde 17 to 12, and had a very even game against Spain. They were creating chances. The football was there. The finishing and individual performances weren’t.
Some of Uruguay’s biggest players simply haven’t produced. Federico Valverde, who should be leading this team, has been well below the standards expected of one of the world’s best midfielders. When your key players aren’t delivering in decisive moments, that isn’t automatically the manager’s fault.
Valverde ha hecho un Mundial malísimo y viene de una temporada complicada en el RM. El fútbol le está enviando muchas señales de que va en la dirección equivocada y no me refiero solo a lo futbolístico, sino también en cuanto a su personalidad y liderazgo. Ayer fue invisible.