El futuro es costoso. El futuro es costoso políticamente porque es una apuesta. Y el futuro ya no puede existir en esta época porque nadie opera desde la posibilidad. Sólo desde la corrección de los hechos y desde las relaciones públicas que tienen todo que ver con el pasado.
Había un sector de la política que se dedicaba a apagar incendios, a resolver bomberazos. Y eso era muy importante en una ciudad como esta, en un país como este. Pero había algo más. Hoy no existe ese algo más. Todo se trata de apagar bomerazos y enriquecerse.
La política en México es un arte moribunda. Porque la política solía ser más que ganar votos y tener poder. Solía significar que las élites tenían un sueño, un proyecto. Ahora el único proyecto que existe es el de sobrevivir, renunciando al futuro.
Compré unos lentes de sol y mi twink de confianza dijo que se ven como algo que usaría don Fidel Velázquez —en la gloria del Eterno— si aún estuviera entre nosotros.
La mejor adquisición del año.
Nuestro régimen autoritario debería abrazar una estética así: identitaria, exótica, absurda, pero al mismo tiempo imponente e inconfundible.
Jaguares de diamantes, plumas de quetzal, corazones sacrificiales en jacquard de seda. El escudo nacional bordado en oro.
¿Quienes van al mundial?
Algunos ganan $20 000 pesos al mes; otros, $40 000; otros, $100 000 o más. Algunos viajarán invitados por sus padres. Más de uno dijo haber recurrido al crédito: las compras grandes se hacen a meses sin intereses. También están los previsores, quienes ahorraron durante años desde que en 2018 se anunció que el torneo volvería a México y decidieron que irían al Mundial.
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