Otra vez…
Otra vez el viejo truco de la cortina de humo, para mover el foco a otro lugar, distraer con vulgaridades es el capítulo infaltable en el manual de manipular.
No esperen…
No esperen nada de mí, ni un rastro, ni una señal. Mis cartas siempre escondí, nunca las voy a mostrar. Que todos especulen con mi gélido semblante, ni una mueca que me inculpe ni un gesto que me delate.