Tengo un papá que lo da todo por mí. Que resuelve, me consiente, cree en mí, es paciente conmigo, me hace sentir siempre amada, me cuida, se esfuerza por darme siempre lo mejor de él y me trata con todo el amor y el respeto del mundo. Claro que no voy a aceptar menos de eso.
Me quedo con la sonrisa de mi mamá, con las charlas de mis amigos, con la gente que me ama, me quedo con quien me hace lugar en su casa, con quien cuando me extrañe me llama. Me quedo con eso, porque eso me sana.