Las grietas en las paredes no son nada. Las verdaderas grietas que tenemos los venezolanos después del terremoto son en el corazón. Esto ha sido muy rudo.
Dios, te pido que el llanto de cada niño, mujer y hombre que se encuentran bajo los escombros puedan ser escuchados, y sean puestos a salvo bajo los brazos de sus familiares. Amén
Uno llora por la tragedia
Uno llora porque se salvó
Uno llora por los que no
Uno llora por la solidaridad
Uno llora por miedo
Uno llora por todo
Estamos rotos.
Al final del día, nadie sabe lo mucho que te esfuerzas por lo tuyo, la soledad que sientes a veces, las horas de sueño que pierdes o las presiones diarias que enfrentas. Por eso, siempre debes recordar hacer las cosas por vos y para vos.